Cada año, el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques, en una extensión similar a Islandia. Alrededor de un millón de especies animales y plantas se encuentran en peligro de extinción. Estas notificaciones catastróficas se leen en el portal de la Organización de Naciones Unidas, en coincidencia con el Día Mundial de la Tierra.
Mucho se escucha hablar de que no hay plan B, pero ocurren casos como el del 28 de julio del año pasado que marcó el día en que la humanidad ya había consumido todos recursos que el planeta es capaz de regenerar en doce meses, excediendo en el 74% la capacidad de los ecosistemas, como lo alertara en su momento Global Footprint Network.
“Es el único hogar que tenemos, por eso nuestras acciones deben ir hacia su cuidado y preservación”, fue el mensaje que en esta oportunidad lanzó la Gobernación de Norte de Santander.
Mientras que Corponor planteó que “cuidarla es tarea de todos”, en referencia a la misión de evitar la extinción por la variedad de acciones que todos los días se cometen en contra de la misma conservación de las especies.
Para no quedarnos sin planeta, entre otras cosas por la desbordada demanda de recursos y servicios ecológicos de la humanidad, la ONU tiene fijada la meta de rehabilitar -a 2030- unas 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos degradados.
La humanidad lleva demasiado tiempo talando los bosques del planeta, contaminando sus ríos y océanos y arando sus pastizales hasta hacer que caigan en el olvido, hecho que le pasa factura a 3.200 millones de personas.
Como lo señala el secretario general de la ONU, António Guterres, se trata de una tarea colosal, porque implica replantar y proteger bosques, limpiar ríos y mares y hacer más verdes nuestras ciudades.
La advertencia de que todo seguirá empeorando porque ya no son ni miles ni centenares los años que transcurrirán para que ocurran las catástrofes, es recomendable tener presente el mensaje de Naciones Unidas.
-Este día de la Madre Tierra es el segundo que se celebra dentro del Decenio de la ONU para la Restauración de Ecosistemas. Los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de nuestros ecosistemas depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes. Restaurar aquellos que están dañados ayudará a acabar con la pobreza, a combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Pero solo lo conseguiremos si todo el mundo pone de su parte.
En esto coincide el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, al señalar que de continuar con la tendencia de calentamiento️, los niños y niñas que actualmente tienen entre 2 a 3 años de edad, para cuando tengan menos de 40 años, se enfrentarán a un planeta con una temperatura media superior en más de 2°C.
Todo se está complicando tanto, que los glaciares se han derretido a una velocidad vertiginosa y el crecimiento del nivel del mar llega a un aumento medio de 4,62 milímetros al año en el periodo 2013-2022, el doble que entre 1993 y 2022.
Para la Organización Meteorológica Mundial, en medio de esa pesadumbre hay un aspecto destacable: en contraste con los líderes mundiales de hace 10 años, ahora prácticamente todos hablan del cambio climático como un problema grave y los países han empezado a actuar.
El hecho es que la Tierra, por el momento, es la única nave para sus miles de millones de habitantes y a cada momento debe ir en crecimiento el compromiso y trabajo real para recuperarla, conservarla y protegerla para bienestar de la biosfera, la humanidad y la economía mundial.
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