La Asociación Colombiana del Gas Natural (Naturgas) en un estudio que el entregó al Departamento Nacional de Planeación encontró que el 10,6 por ciento de la población en Colombia cocina con leña y otros combustibles altamente contaminantes.
Estamos hablando de entre 5.4 millones y 6 millones de personas que corresponden a 1.7 millones de hogares en el país que por sus condiciones socieconómicas no tienen acceso a otro tipo de elementos para cocer sus alimentos, no solamente en la zona rural sino en sectores urbanos.
Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, ha expuesto que en miles de familias en el campo las mujeres destinan más tiempo para preparar sus alimentos y recoger leña, con un impacto en su salud por inhalación de material particulado fino.
“Esto causa 5.000 muertes prematuras al año, especialmente en mujeres de tercera edad y niños. Cocinar con leña genera déficit en peso y talla en recién nacidos, su impacto en menores de 5 años equivale a ponerlos a fumar 2 paquetes diarios de cigarrillos”, según la advertencia de la dirigente empresarial.
A lo anterior hay que sumarle el grave daño ambiental como lo afirmara Gasnova, que estima un daño sobre los bosques equivalente a una deforestación anual de 3.200 hectáreas de bosques y selvas.
Norte de Santander, de acuerdo con las estadísticas dadas a conocer por el DANE, entre 2019 y 2021, aparece décimo en la lista de departamentos con el mayor número de hogares rurales que usan leña en sus cocinas, en un ranquin que es liderado por Vaupés, Guainía, Vichada, La Guajira, Amazonas, Sucre, Córdoba, Boyacá y Guaviare.
Aquí se ratifica como los lastres de las brechas sociales, de la pobreza, el desempleo, el subempleo y la violencia que golpean con rudeza al campo nortesantandereano nos mantienen en un sitial del que hay que empezar a salir, porque como vemos esto arrastra delicadas e irreparables consecuencias en los campos de la salud y en la misma depredación del medio ambiente.
En los cuatro años de mandato del presidente Gustavo Petro se espera que unos 159.000 hogares en el país reemplacen la leña por otra alternativa para sus cocinas, como el gas licuado, la electricidad o el gas natural.
Norte de Santander debe hacer ahí una efectiva gestión, teniendo presente un dato que destacó Planeación Nacional del estudio que le entregara Naturgas. “Por ejemplo, resalta que el gas natural es un energético asequible con ventajas sociales frente a sus sustitutos más cercanos y cuenta con atributos de equidad que le dan gran potencial para contribuir al cambio social y aportar a la construcción de la abanderada economía popular”.
Además, para la región hay una propuesta de la Asociación Colombiana del Gas Licuado de Petróleo (GLP – Gasnova), para beneficiar a 295.486 personas que hoy usan leña y sean incluidas en el plan de subsidio al gas en cilindro.
Para ello se ha planteado que, gradualmente, por las restricciones fiscales, se puede tener en cuenta el Plan de Sustitución de Leña, clasificando a los departamentos de acuerdo con su viabilidad, en donde Norte de Santander aparece como de ‘alta viabilidad’, con un subsidio anual de $17.085 millones y que beneficiaría a 295.486 personas, según lo dicho por Alejandro Martínez Villegas, quien preside dicha organización.
Sin lugar a dudas hay que hacer todo lo que este a la mano para suplir una necesidad insatisfecha como esa, que en últimas termina convirtiéndose en un gran e inmanejable problema por la cantidad de situaciones delicadas que se derivan del mismo, incluyendo el que ahora se ha vuelto un asunto que nos toca a todos, como el cambio climático.
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