Conforme avanza el 2015, se siente la mayor tensión fiscal en Colombia.
De un lado, se aprobó el presupuesto de 2016 con un significativo recorte de gasto público cercano a 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), infortunadamente focalizado en su componente de inversión productiva (dada la inflexibilidad a la baja del componente operativo del Estado).
De otra parte, existe elevada incertidumbre sobre el desempeño de los recaudos tributarios y de las transferencias que podrán hacer las maltrechas finanzas de las empresas del Estado (especialmente Ecopetrol).
Además, ya se tiene claro que la relación Recaudo Tributario / PIB no llegó a niveles del 15 por ciento, como se había mencionado, sino únicamente a 14,3 por ciento del PIB en 2014, dado el cúmulo de rebajas tarifarias aprobadas en la Ley 1607 del 2012 (incluyendo una reducción de la tasa efectiva del IVA equivalente a 0,5 por ciento, en vez de haberla incrementado).
(*) Apartes de un artículo del presidente de Anif, Sergio Clavijo, publicado en el diario La República.
