Ante la proliferación de consumidores de drogas, las autoridades locales demolieron una vivienda en ruinas, convertida en un dolor de cabeza para los moradores del sector denominado como ‘La Palmita’ en el municipio de Ocaña.
La comunidad estaba desesperada por el antro de perdición que servía de guarida para estas personas que delinquían en el suroriente de la ciudad.
“Era un peligro pasar por ahí, especialmente en las horas de la noche ya que los malhechores se escondían luego de cometer actos ilícitos. Incluso protagonizaban escándalos públicos con presencia de algunas mujeres jóvenes que han caído en el oscuro mundo, lo que alteraba la tranquilidad ciudadana”, señaló el vocero cívico Wilfredo Gallardo Torres.
Cansados de esta situación, la comunidad se dirigió hasta la administración municipal para buscar una solución definitiva. Las autoridades tenían dos caminos: extinción de dominio o concertar con los propietarios.
“El proceso no se hace de la noche a la mañana, es bastante dispendioso y más cuando existe una sucesión de por medio. Se debió conciliar con nueve hermanos ya que es una herencia. Ellos en su afán de remediar la situación tumbaron los techos, pero fue peor, entonces, a raíz de la petición de la comunidad, se ordenan las visitas de rigor, inspección ocular, los conceptos de los expertos para determinar el tipo de demolición, las notificaciones y finalmente el acompañamiento tanto del Ejército como la Policía”, explicó Juan Carlos Acosta Uribe, coordinador de la oficina del Espacio Público, adscrita a la Secretaría de Gobierno.
El funcionario manifestó que, con estas ya son dos las viviendas que han demolido este año, porque se ha comprobado la venta de alucinógenos. “La ley es muy clara y vamos a derribar los muros donde se esconden los consumidores para cometer fechorías”.
“A Dios gracias se pudo erradicar ese problema del barrio, porque vivíamos con la zozobra de un hurto o interrumpir el sueño ante los contantes escándalos”, destacó el vocero cívico.
Las calles angostas dificultaron el ingreso de la maquinaria pesada, por lo que fue necesaria la acción a punta de porra y otros elementos para recoger los escombros.
Denunciar
Las autoridades recomiendan a la comunidad denunciar esos focos clandestinos para el consumo y expendio de sustancias prohibidas, causantes del malestar entre los habitantes de bien que ven amenazada la tranquilidad de sus seres queridos.
Los vecinos resaltan la importancia de esas acciones para brindar protección en los distintos barrios de Ocaña.
El concejal de Ocaña, Juan Carlos Ibáñez, indicó que el operativo puso al descubierto un “nido” de habitantes de calle, quienes hacían las necesidades fisiológicas sin pudor alguno, ocasionando un problema de salud pública.
“Era necesaria la intervención para erradicar incluso un foco de contaminación por las precarias condiciones higiénicas. Además, se respira un ambiente de seguridad ciudadana”, precisó el concejal.
El coordinador del Espacio Público invitó a toda la comunidad que requiera de una intervención, hacerlo sin temor alguno para ganarle la batalla al microtráfico.
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