Sábado, 24 de Mayo de 2014
~{mosimage}Si para el ciclismo el antioqueño Martín Emilio ´Cochise´ Rodríguez fue
el pionero que les abrió hace 41 años la ruta a los pedalistas
colombianos hacia Europa, el arquero barranquillero Efraín Sánchez, lo
fue para el fútbol.~
omar.romero@laopinion.com.co
{mosimage}Si para el ciclismo el antioqueño Martín Emilio ´Cochise´ Rodríguez fue el pionero que les abrió hace 41 años la ruta a los pedalistas colombianos hacia Europa, el arquero barranquillero Efraín Sánchez, lo fue para el fútbol.
‘El Caimán’ Sánchez, como se le conoce cariñosamente, fue el primer futbolista criollo que jugó en el torneo argentino y lo hizo en 1948 y 1949, para el San Lorenzo de Almagro.
Esto ocurrió hace 66 años. Lo que nunca se imaginó es que con el paso del tiempo los colombianos llegarían a invadir el balompié gaucho y, lo mejor, a ser campeones.
Lo que empezó como una quimera hoy es una realidad.
El fútbol colombiano está hecho a imagen y semejanza del argentino, del que se ha aprendido lo bueno, lo malo y lo feo.
Después de ‘El Caimán’ Sánchez debieron pasar 33 años más para que otro colombiano volviera a jugar en Argentina.
En 1981, el defensa Henry ‘La Mosca’ Caicedo, quien militaba en el Deportivo Cali, fue llevado por el técnico Carlos Salvador Bilardo a jugar con Estudiantes de la Plata. No obstante, la rumba y la salsa de su natal Cali pudo más que cualquier cosa y vallecaucano no se adaptó nunca a Buenos Aires. Luego, en 1994, apareció un nuevo conquistador, también procedente de Cali. Se trató de Albeiro ‘El Palomo’ Usuriaga, quien realmente demostró que sí se podía triunfar en el fútbol argentino.
Con timidez, pero con su desparpajo para jugar ‘El Palomo’ o ‘Usu’ -como lo llamaban los hinchas de Independiente de Avellaneda (los Diablos Rojos de Argentina)-, fue el primer colombiano en ser campeón en el torneo gaucho.
La historia reseñaría posteriormente que el primer colombiano campeón con un club de ese país (Boca Juniors en 1992) fue el arquero Carlos Fernando Navarro Montoya, nacido en Colombia de padre argentino y madre colombiana, pero hecho futbolísticamente en Argentina.
Navarro Montoya jugó con Santa Fe en 1983, e integró la selección Colombia de mayores que dirigió el médico Gabriel Ochoa Uribe,
De ahí en adelante empezó la época dorada de los futbolistas colombianos por los diferentes clubes argentinos. Unos llegaron con aureola de triunfadores, y otros se regresaron con corona de espinas.
Pero la perseverancia, las ganas y el deseo de jugar en un fútbol más competitivo que el nuestro, trampolín para saltar a Europa, llevó a muchos a emigrar al sur del continente, en busca de ‘El Dorado’ ese mismo que Adolfo Perdernera, Alfredo Di´Stefano, Julio Cozzi y Néstor Raúl Rossi, entre otros, consiguieron en la Colombia de los años 40 y 50.
Finalizando el siglo XX y comenzando el nuevo milenio, clubes como Boca Juniors y River pusieron sus ojos en los colombianos, con los que consiguieron gestas importantes.
Boca se hizo a los servicios de Luis Amaranto Perea, Óscar Córdoba, Mauricio ‘Chicho’ Serna, Fabián Vargas y Freddy Guarín, quienes al mando de Carlos Bianchi, no solo ganaron en varias ocasiones el torneo argentino, sino que además reinaron en la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental de clubes, hoy Mundial de Clubes.
Conocidos los éxitos de sus compatriotas, Pedro Pablo Portocarrero, Gerardo Bedoya y Alejandro Botero también aportaron su grano de arena para hacer que sus clubes engalanaran sus estanterías con más trofeos y estrellas.
Pepe Portocarrero, quien fuera campeón con el Cúcuta Deportivo en 2006, ya había saboreado las mieles de ganar un campeonato en el sur, concretamente con San Lorenzo de Almagro, en 2001, en el Torneo Clausura.
Ese mismo año, Gerardo Bedoya y Alexander Viveros levantaron el título de campeón, con Racing de Avellaneda, tras un ayuno de 35 años.
Para el año siguiente, el turno le correspondió al arquero Alejandro Botero, quien pese a no tener regularidad como titular, salió campeón con Independiente.
Botero se convirtió así en el segundo cafetero en coronarse campeón con los ‘Diablos Rojos’ de Avellaneda, después de lo hecho por Albeiro Usuriaga, en 1994
Cuatro años después, en 2006, Mauricio Casierra obtendría el título con Estudiantes de Plata, una alegría para Colombia que en 2008 renacería con Radamel Falcao García, en River Plate, al coronarse campeón para luego saltar a Europa.
En 2009, la nueva joya del fútbol colombiano, James Rodríguez Rubio, fue campeón con Banfield, el último gran campeón colombiano.
Desde aquel último título con Radamel Falcao, y la traumática temporada de 2012, cuando jugó en el descenso, River Plate no saboreaba las mieles de un título.
Debieron pasar seis años para volver a la gloria, algo que de nuevo hicieron de la mano de colombianos, esta vez con Carlos Carbonero, Teófilo Gutiérrez y Eder Álvarez Balanta, quienes se consagraron campeones con honores al golear 5-0 a Quilmes, incluida, por supuesto, la anotación de ‘Teo’, además de dar la asistencia para el cuarto.
Para Carbonero se trató del segundo título con un equipo argentino, pues en 2012 triunfó con Arsenal de Sarandí, que consiguió la Copa Argentina y la Supercopa.
En sus filas, River tuvo a Mario Alberto Yepes, Juan Pablo Ángel y Kilian Virviescas, los primeros colombianos en coronarse campeones, con los de la banda roja.
{mosimage}Si para el ciclismo el antioqueño Martín Emilio ´Cochise´ Rodríguez fue el pionero que les abrió hace 41 años la ruta a los pedalistas colombianos hacia Europa, el arquero barranquillero Efraín Sánchez, lo fue para el fútbol.
‘El Caimán’ Sánchez, como se le conoce cariñosamente, fue el primer futbolista criollo que jugó en el torneo argentino y lo hizo en 1948 y 1949, para el San Lorenzo de Almagro.
Esto ocurrió hace 66 años. Lo que nunca se imaginó es que con el paso del tiempo los colombianos llegarían a invadir el balompié gaucho y, lo mejor, a ser campeones.
Lo que empezó como una quimera hoy es una realidad.
El fútbol colombiano está hecho a imagen y semejanza del argentino, del que se ha aprendido lo bueno, lo malo y lo feo.
Después de ‘El Caimán’ Sánchez debieron pasar 33 años más para que otro colombiano volviera a jugar en Argentina.
En 1981, el defensa Henry ‘La Mosca’ Caicedo, quien militaba en el Deportivo Cali, fue llevado por el técnico Carlos Salvador Bilardo a jugar con Estudiantes de la Plata. No obstante, la rumba y la salsa de su natal Cali pudo más que cualquier cosa y vallecaucano no se adaptó nunca a Buenos Aires. Luego, en 1994, apareció un nuevo conquistador, también procedente de Cali. Se trató de Albeiro ‘El Palomo’ Usuriaga, quien realmente demostró que sí se podía triunfar en el fútbol argentino.
Con timidez, pero con su desparpajo para jugar ‘El Palomo’ o ‘Usu’ -como lo llamaban los hinchas de Independiente de Avellaneda (los Diablos Rojos de Argentina)-, fue el primer colombiano en ser campeón en el torneo gaucho.
La historia reseñaría posteriormente que el primer colombiano campeón con un club de ese país (Boca Juniors en 1992) fue el arquero Carlos Fernando Navarro Montoya, nacido en Colombia de padre argentino y madre colombiana, pero hecho futbolísticamente en Argentina.
Navarro Montoya jugó con Santa Fe en 1983, e integró la selección Colombia de mayores que dirigió el médico Gabriel Ochoa Uribe,
De ahí en adelante empezó la época dorada de los futbolistas colombianos por los diferentes clubes argentinos. Unos llegaron con aureola de triunfadores, y otros se regresaron con corona de espinas.
Pero la perseverancia, las ganas y el deseo de jugar en un fútbol más competitivo que el nuestro, trampolín para saltar a Europa, llevó a muchos a emigrar al sur del continente, en busca de ‘El Dorado’ ese mismo que Adolfo Perdernera, Alfredo Di´Stefano, Julio Cozzi y Néstor Raúl Rossi, entre otros, consiguieron en la Colombia de los años 40 y 50.
Una era plagada de títulos
Finalizando el siglo XX y comenzando el nuevo milenio, clubes como Boca Juniors y River pusieron sus ojos en los colombianos, con los que consiguieron gestas importantes.
Boca se hizo a los servicios de Luis Amaranto Perea, Óscar Córdoba, Mauricio ‘Chicho’ Serna, Fabián Vargas y Freddy Guarín, quienes al mando de Carlos Bianchi, no solo ganaron en varias ocasiones el torneo argentino, sino que además reinaron en la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental de clubes, hoy Mundial de Clubes.
Otros ganadores
Conocidos los éxitos de sus compatriotas, Pedro Pablo Portocarrero, Gerardo Bedoya y Alejandro Botero también aportaron su grano de arena para hacer que sus clubes engalanaran sus estanterías con más trofeos y estrellas.
Pepe Portocarrero, quien fuera campeón con el Cúcuta Deportivo en 2006, ya había saboreado las mieles de ganar un campeonato en el sur, concretamente con San Lorenzo de Almagro, en 2001, en el Torneo Clausura.
Ese mismo año, Gerardo Bedoya y Alexander Viveros levantaron el título de campeón, con Racing de Avellaneda, tras un ayuno de 35 años.
Para el año siguiente, el turno le correspondió al arquero Alejandro Botero, quien pese a no tener regularidad como titular, salió campeón con Independiente.
Botero se convirtió así en el segundo cafetero en coronarse campeón con los ‘Diablos Rojos’ de Avellaneda, después de lo hecho por Albeiro Usuriaga, en 1994
Cuatro años después, en 2006, Mauricio Casierra obtendría el título con Estudiantes de Plata, una alegría para Colombia que en 2008 renacería con Radamel Falcao García, en River Plate, al coronarse campeón para luego saltar a Europa.
En 2009, la nueva joya del fútbol colombiano, James Rodríguez Rubio, fue campeón con Banfield, el último gran campeón colombiano.
Los de la banda roja
Desde aquel último título con Radamel Falcao, y la traumática temporada de 2012, cuando jugó en el descenso, River Plate no saboreaba las mieles de un título.
Debieron pasar seis años para volver a la gloria, algo que de nuevo hicieron de la mano de colombianos, esta vez con Carlos Carbonero, Teófilo Gutiérrez y Eder Álvarez Balanta, quienes se consagraron campeones con honores al golear 5-0 a Quilmes, incluida, por supuesto, la anotación de ‘Teo’, además de dar la asistencia para el cuarto.
Para Carbonero se trató del segundo título con un equipo argentino, pues en 2012 triunfó con Arsenal de Sarandí, que consiguió la Copa Argentina y la Supercopa.
En sus filas, River tuvo a Mario Alberto Yepes, Juan Pablo Ángel y Kilian Virviescas, los primeros colombianos en coronarse campeones, con los de la banda roja.
