La figura literaria del titular hay que aplicarla a las dos cooperativas que prestan el servicio de transporte urbano a la seccional de la UFPS : Cootransurbanos y Cootranshacaritama, porque los usuarios de la institución de educación superior, estudiantes, docentes y empleados, generan un poco más del 70 % de sus ingresos.
El problema es que algunos de los conductores no son conscientes de esa situación y en varios casos maltratan a los pasajeros a la hora de cobrar los mil cuatrocientos pesos que vale el pasaje, por aquello de los vueltos, o cuando exceden la velocidad, no obstante el mal estado de los 2,2 kilómetros que tiene la vía, desde la carretera central hasta el campus universitario.
A pesar de las quejas de los clientes del importante servicio público, no hay respuestas claras y precisas. Sobre los huecos y desniveles que presenta la carretera rural, hasta el momento solo existe la promesa del diputado Wilmer Guerrero, de una supuesta partida del gobierno departamental para realizar los trabajos de recuperación de la vía.
“Hasta que no ocurra una tragedia parecida a la de 2010, cuando tres estudiantes de ingenierías fallecieron al ser embestido el carrito en que regresaban a sus casas por un vehículo, supuestamente oficial que se desplazaba en sentido contrario y a una exagerada velocidad”, no tomarán los correctivos, advirtió un dirigente sindical.
Como se recuerda, en ese fatal percance murieron los jóvenes Jhonatan Torres, Paulo Efraín Rozo y Edward Ballesteros y, lamentablemente, las personas que ocupaban el automotor que provocó el siniestro, al parecer, fueron exonerados porque el carro de los universitarios iba en contravía, precisamente por esquivar un hueco.
Mientras algunos buseteros conducen como si se tratara de una válida de la fórmula uno, o como dicen algunos estudiantes: “como alma que lleva el diablo”, sobre todo cuando van acompañados por algunas muchachas, quizá queriendo impresionarlas con su destreza al volante, ignorando los riesgos mortales .
Por el contrario, los choferes más veteranos, manejan con cuidado, a una velocidad prudente, para eludir las hendiduras y a los motociclistas que pasan como ráfagas, sin que en la vía haya algún control por parte de las autoridades de tránsito, es decir, por la Policía.
El gerente de Cootranshacaritama, Leonardo Moreno, que es egresado y catedrático de la UFPSO, manifestó que su propuesta de reducir la velocidad de las busetas, en la ruta que incluye a la institución educativa, no ha sido apoyada por la gerencia de la otra cooperativa, pero invitó a denunciar a los conductores veloces y maltratadores, de los pasajeros, vía PQR, para sancionarlos.
Agregó que los infractores recibirán una multa de quince mil pesos diarios y aseguró que la velocidad autorizada es de 30 kilómetros por hora, la que entre otras cosas, constantemente es violada.
Otras de las alternativas que contempla dicha empresa transportadora es la ubicación de cámaras de seguridad internas y externas, con la colocación de una pantalla monitora dentro de la universidad, para hacerle un seguimiento a los vehículos que llegan o salen.
Los estudiantes se quejan también del mal estado de algunas de las busetas , por lo obsoletas y la incomodidad que presentan .
Ojalá que los reclamos de estudiantes, profesores y trabajadores , sean tenidos en cuenta y que produzcan soluciones oportunas.
Cuando la universidad está en receso por vacaciones, los conductores lamentan que lo que hacen diariamente solo alcanza para pagar los trámites con la cooperativa y para comprar el combustible, y que a duras penas pueden llevar el diario a sus casas.
¿Será que los propietarios , conductores y las gerencias de las dos cooperativas, deberán cuidar a la “gallinita de los huevos de oro?