“Nos han hecho alrededor de unas seis y siete visitas, pero siempre es presionándonos que los problemas se solucionan comprando las tapas de los inodoros, las llaves, el flotador, pero ese no es el problema”, dijo Quintero.
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El directivo mencionó que, el problema del colegio no está solamente relacionado con baterías sanitarias, sino también con el mal estado de las gradas, con los pisos agrietados, con la falta de equipos de apoyo pedagógico en algunas zonas, con salones sin áreas de ventilación, entre otras falencias.
“Ellos nos dijeron que estábamos priorizados, pero para el año entrante, por allá en marzo. Me dicen que yo por qué no invierto, pero tenemos un presupuesto precario y además yo cómo voy a invertir si ellos después van a venir a arreglar y a construir de nuevo, eso sería un daño fiscal porque no puede haber doble contratación”, destacó Quintero.
Desde Asinort han manifestado en varias ocasiones que, aunque su intención es regresar a la presencialidad, aún existen planteles que no cumplen con las medidas, no solo en la ciudad, sino en todo el departamento, a lo que se suman los problemas con la falta de docentes, de personal de limpieza y las barreras en materia de conectividad.
Por esta razón, muchos docentes consideran que los entes de educación no pueden seguir promoviendo que para el 2022 se dé la presencialidad total, ya que las problemáticas y la pandemia aún persisten.