En el reporte se estableció que la ola invernal afecta a las veredas de El Salado, Los Llanitos, Corral viejo, Sitio Nuevo, la Labranza y el caserío de Capitán Largo. “No tenemos una cifra exacta de las personas, pero se adelanta el trabajo de campo para diligenciar los formatos y así solventar en parte las pérdidas en la zona rural”, agregó el secretario.
La representante de la Oficina de Gestión del Riesgo y Atención de Desastres, Marly García, indicó que están al tanto de la situación para levantar un censo y establecer el diagnóstico de las personas damnificadas con las pérdidas de los cultivos, avería en las viviendas y arterias viales.
“El equipo técnico adelanta el recorrido por la zona rural para determinar el número de labriegos que han perdido las cosechas, encaminado a estructurar un informe para la oficina de Gestión del Riesgo a nivel departamental”, precisó García.
La tempestad afectó plantaciones de maíz, cebolla, pimentón, plátano, tabaco, arveja, ají, patilla, yuca, fríjol y aguacate a punto de recoger para llevarla a la plaza de mercado. A lo anterior se suma el pésimo estado de las vías de acceso encareciendo los fletes, según explicó el labriego de la vereda El Castillo, Aleiro Ropero Bayona.
“Esas nubes están bravas y no tienen compasión con nosotros quienes vivimos de la venta de los productos agrícolas. El municipio únicamente manda una máquina para despejar derrumbes y nosotros quedamos con las deudas en los bancos. El 4 de abril ocurrió lo mismo, vinieron los funcionarios tomaron fotos, enviaron un informe y todavía estamos esperando las ayudas”, recalcó Bayona.
Aseguró que todo el tiempo se gasta en trámites y los auxilios económicos nunca llegan. “Nos ponen a llenar papeles y mientras tanto las deudas aumentan”.
A lo anterior se suman los elevados costos de los insumos agropecuarios después de los bloqueos de las vías durante las movilizaciones nacionales. “La situación está bastante grave, pues un producto que valía 70 mil pesos, ahora está en 120 mil, pasó el paro y no bajan absolutamente nada”, agregó Bayona.
En la vereda El Llanito de Capitán Largo, prácticamente perdieron todos los cultivos y los fertilizantes están por las nubes. “Los fuertes aguaceros y la granizada estropeó bastante las matas y lo grave del caso es que lo poco que se salvó, lo pagan a precios irrisorios. La cebolla baja de 200 mil pesos carga a 80 mil por la competencia de la peruana, mientras tanto la urea la distribuyen a 120 mil el bulto cuando estaba a 70 mil, no hay un equilibrio en los precios y la gente está desesperada”, señaló el agricultor, Óscar Hernán Mora Jiménez.
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