El representante Carlos Alberto Zuluaga dice que no se coló ningún mico en los proyectos que se tramitaron durante su presidencia en la Cámara.
El próximo 20 de julio, cuando inicie el segundo año de la actual legislatura, acabará la era del conservador Carlos Alberto Zuluaga en la presidencia de la Cámara de Representantes.
Con la misma discreción que lo caracterizó, al imponerse no caer en declaraciones polémicas, el aún presidente reconoció que fue un gran reto haber estado al frente de esa corporación durante el trámite de la Ley de Víctimas y de otras iniciativas, como el Estatuto Anticorrupción. Destacó que ninguna iniciativa se ‘pupitrió’.
¿Qué balance le entrega al país luego de un año a cargo de la presidencia de la Cámara de Representantes?
Es un balance positivo, de una gran responsabilidad por el país, un balance que permite mostrarle al pueblo colombiano que esta Cámara de Representantes trabajó por el bien del programa de desarrollo del presidente Santos. Aprobamos unas reformas espectaculares, hicimos unas audiencias públicas por todo lo ancho y largo del territorio colombiano, mejorando las iniciativas del Gobierno. Aprobamos muchas leyes también de iniciativa congresional. Nos sentimos orgullosos de haber contado con unos voceros serios, con mucha responsabilidad frente al país, con unas bancadas comprometidas con el cambio y el desarrollo que Colombia necesitaba y por eso nos sentimos satisfechos.
¿Cómo fue el trabajo con los voceros de las distintas colectividades?
Ese es el papel más importante que se hizo. Diálogo constante con los voceros de los partidos y de los voceros con sus bancadas. Se les dio importancia a los ponentes de los proyectos y a las mesas directivas para que desarrollaran su agenda. Mucho diálogo, no impusimos agenda, ni ‘ferrocarriliamos’, ni ‘pupitriamos’.
Durante un año en la presidencia, ¿cuál fue el mayor reto?
Hubo leyes muy complejas. La Ley de Víctimas y Tierras, la de sostenibilidad fiscal y el Estatuto Anticorrupción, fueron proyectos de gran envergadura, además de lo que sucedió frente al tema de las garantías en marco del Plan de Desarrollo. También hubo temas muy candentes que exigieron tranquilidad y serenidad para sacarlos adelante. No eran proyecticos, eran proyectos de una responsabilidad que ameritaban mucha serenidad para permitir a todo el mundo opinar y dialogar.
No sabemos en qué terminó el lío de los carros de los representantes
Aquí hay una (ley) 1318 que es bendita. Qué honor y gratitud a los representantes que la presentaron hace dos años. Esa iniciativa separó totalmente las competencias y estableció que la mesa directiva de la Cámara está nombrada es para legislar, dar garantías y mostrar resultados de agenda legislativa. Existe una Dirección Administrativa responsable de todos los procesos de tipo administrativo, contrario a lo que hay en el Senado, donde el ordenador del gasto es el presidente de esa corporación. En la Cámara, gracias a esa ley, el ordenador del gasto no es el presidente. Quien contrata, quien licita y adjudica es el director administrativo, por lo tanto el tema de los carros es de competencia de la Dirección Administrativa, así como todo lo que tiene que ver con el manejo del presupuesto de la Cámara.
¿Sintió lo que muchos analistas políticos dicen: que la oposición del Gobierno viene del Partido de la U y del Partido Conservador?
No, no, no. Me parece que el Partido Conservador, al cual yo represento, está buscando resultados muy importantes en el país, como también el Partido de la U, los partidos de unidad nacional, el Partido Verde, el Polo, el Partido de Integración Nacional (PIN) y las minorías étnicas.
¿Entonces los proyectos de los congresistas se dejaron de lado para darles prioridad a los del Gobierno?
Aquí se le dio también mucha importancia a los proyectos de unidad congresional. Se aprobó el estatuto del consumidor, una iniciativa muy debatida, también el estatuto animal y el proyecto de los guardas de tránsito de alto riesgo, entre otros, iniciativas todas de los congresistas y creo que casi en igual número de proyectos al Gobierno. Solamente en un día aprobamos más de nueve proyectos de iniciativa congresional. Aquí hay unos proyectos de los legisladores que son respetables y hay que sacarlos adelante, lo que pasa es que generan a veces mucha más discusión que los otros. Hubo todas las garantías a los proyectos de iniciativa congresional, eso no le quepa la menor duda.
La Comisión de Acusación está en la mira de la opinión, ¿qué opinión le deja esa célula legislativa?
Ellos tienen su plena autonomía; en eso respeto mucho las competencias y estoy seguro que la Comisión de Acusación tiene su propia dinámica, esperemos que sigan trabajando por el bien del país. No me quiero meter en eso porque ese es un tema delicado y como tal hay que dejar que sean ellos los que opinen.
¿No teme que se encuentren micos en tantas iniciativas que se aprobaron?
Le garantizo que no podrá haber ningún mico, porque blindamos los proyectos frente a esos temas. Con los ponentes llegábamos al acuerdo que ninguna proposición que se presentara, en cualquier proyecto de ley o acto legislativo, se tramitaba si no tuviera el beneplácito de los ponentes y del Gobierno. Le puedo garantizar a todo el pueblo colombiano que la Cámara trabajó con toda prudencia y por eso hasta ahora no ha sido denunciado ningún mico, ninguna cosa rara que vaya en contravía de los intereses del país.
¿Qué va a extrañar de la presidencia de la Cámara?
Las anécdotas siempre están en el marco del trámite de los proyectos. El desespero del ministro del Interior, Germán Vargas Lleras. Le he dicho que le voy a hacer mucha falta, porque él siempre llegaba a donde uno preside y en sus afanes de sacar sus temas a veces se ofuscaba y no encontró de parte mía reacciones diferentes a decirle: serénese ministro, esté seguro que los objetivos se cumplen sin necesidad de estar ofuscado. Le he reiterado muchas veces que vamos a hacerle falta, porque mientras él estaba un poco ofuscado, con toda razón porque tiene una responsabilidad muy importante con el país, nosotros respondíamos con serenidad, con tranquilidad y mostrando resultados.
¿Durante esos debates, que anécdota recuerda además de Vargas Lleras ofuscado?
Recuerdo mucho que estábamos en la conciliación del Estatuto Anticorrupción y el doctor Germán Varón, que era el ponente, pensó que la iniciativa no se aprobaba y se fue para la casa y el primer sorprendido fue él cuando aprobamos la ley sin su presencia. Sentimos que temas como esos tenían tanta claridad ante el Congreso que a veces los mismos ponentes se sorprendían de la dinámica que tuvimos.
¿Se va tranquilo?
Me siento orgulloso de haber representado al Partido Conservador, de haber cumplido, de haber dado una muy buena dinámica a la Cámara. Creo que bajo de la presidencia a la curul a partir del 20 de julio con la tranquilidad del deber cumplido y con todas las ganas inmensas de que las cosas nos salgan bien.
¿Qué le recomienda al próximo presidente de la Cámara?
Que trabaje con humildad, que trabaje con el deseo inmenso de acertar, que les dé garantías a los partidos y los movimientos y que sepa que lo único que tiene un congresista es el derecho al micrófono, a opinar, a decir, a mantener su disenso.
Que sea un hombre garantista y yo sé que el doctor Simón Gaviria (liberal) lo va a ser.
Sábado, 18 de Junio de 2011
