Descontento y crisis de seguridad
La agitación social volvió a un Ecuador sacudido por el repunte de homicidios y masacres carcelarias, que este año dejan más de 2.000 muertos en este país de 17,7 millones de habitantes, lastrado además por la depresión económica que trajo la pandemia.
La Conaie, que en 2019 también encabezó violentas manifestaciones contra la eliminación de subsidios a combustibles que dejaron once muertos, rechaza las alzas mensuales aplicadas desde 2020.
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El mandatario decretó un nuevo precio del galón de diésel, que trepó a 1,90 dólares frente a un dólar que costaba hace más de un año, y fijó el de gasolina corriente a 2,55 dólares.
Al mismo tiempo anunció un congelamiento indefinido de esas tarifas, lo que no calmó el descontento popular.
"No tenemos de donde pagar, no hay trabajo para los jóvenes que se prepararon", manifestó Fabiola Gualotuña, una profesora que vive en Zumbahua y debe viajar a una comunidad vecina para dar clases.
Ecuador, que exporta petróleo pero importa combustibles, encara una crisis reflejada en una deuda externa de casi 46.000 millones de dólares (45% del PIB) y un déficit fiscal de 5% del PIB, además del 47% de pobreza y miseria, y 28% de subempleo y desempleo.
Los indígenas, que participaron en el derrocamiento de tres presidentes entre 1997 y 2005, exigen al gobierno que congele los precios en 1,50 dólares para el diésel y dos dólares para la gasolina corriente.