"Tiempos difíciles"
Washington anunció además "una ayuda 200 millones de dólares adicionales para defensa y seguridad" de Ucrania, lo que seguramente irritará a Rusia, que puede verlo como una amenaza.
El presidente Zelenski, que suele lamentar una aparente falta de compromiso occidental con su país frente a Rusia, agradeció este miércoles a Estados Unidos por su "ayuda militar" en "tiempos difíciles".
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Tras su visita a Kiev, el jefe de la diplomacia estadounidense es esperado este jueves en Berlín para discutir con Alemania, Francia y el Reino Unido.
Y, sobre todo, el viernes, Blinken debe reunirse con su par ruso en Ginebra, para intentar reanudar el diálogo.
El Kremlin exigió nuevamente respuestas por escrito "en los próximos días" a sus demandas, en particular en lo que concierne a la no ampliación de la OTAN.
Blinken, por su parte, subrayó que no presentará "ningún documento" escrito. "Tenemos que ver dónde estamos situados y si hay aún oportunidades", señaló.
Moscú ha subrayado que sus demandas no son negociables y Estados Unidos considera las principales como inaceptables.
El jefe de la diplomacia ucraniana dijo esperar que las conversaciones en Ginebra desemboquen en un "comportamiento menos agresivo y más constructivo por parte de Rusia".
Tras una ronda de conversaciones durante la semana pasada, rusos y occidentales, con los estadounidenses al frente, constataron la brecha que los separa de Rusia.
Blinken reafirmó este miércoles que Estados Unidos y sus aliados impondrán "consecuencias muy severas" a Rusia en caso de una invasión o agresión a Ucrania. Moscú quitó importancia a estas amenazas.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró su apoyo a Zelenski "ante la amenaza de Rusia".
Para superar estas tensiones, el Kremlin exige, además de un acuerdo que prohíba toda ampliación de la OTAN, que los occidentales renuncien a organizar ejercicios y despliegues militares en Europa del Este.
Rusia es considerada, pese a sus negativas, como la patrocinadora de los combatientes prorrusos en guerra contra Kiev desde hace ocho años en el este ucraniano.
Moscú acusa regularmente a Kiev de querer lanzar un asalto en esta región, algo que su ministro de Exteriores niega.
Ucrania "no prevé ninguna operación ofensiva" contra los separatistas prorrusos, dijo el ministro, asegurando que desea "una solución política" de las tensiones.