Negociaciones complicadas
Cancelada el año pasado debido a la pandemia, la COP26 tiene como misión desarrollar el Acuerdo de París de 2015, que fijó como gran objetivo limitar el calentamiento del planeta a +1,5ºC.
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Sin embargo, las negociaciones se anuncian complicadas.
"Todavía queda un largo camino por recorrer", advirtió el primer ministro británico y anfitrión de la conferencia, Boris Johnson, declarándose "prudentemente optimista" cuando los líderes empiezan a abandonar Glasgow y pasan el relevo a los negociadores, que deberán encontrar soluciones a temas muy divisivos como el funcionamiento del complejo mercado de carbono.
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Buscando dar impulso, los jefes de Estado y de gobierno no solo prometieron emitir menos gases, sino también absorber más frenando y revirtiendo la deforestación y la degradación del suelo en 2030.
"Nuestros bosques son también el modo en que la naturaleza captura el carbono, sacando el CO2 fuera de nuestra atmósfera", afirmó Biden.
"Tenemos que abordar esta cuestión con la misma seriedad que la descarbonización de nuestras economías", agregó.
Según la oenegé Global Forest Watch, solo en 2020 la destrucción de bosques primarios aumentó un 12% respecto al año anterior pese al parón económico por la pandemia. Y en Brasil, cuna del mayor pulmón del planeta, provocó un aumento de 9,5% en las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este contexto, de Brasil a China, pasando por Rusia, Indonesia o la República Democrática de Congo, los líderes de más de cien países, que reúnen el 85% de los bosques del mundo, firmaron el martes la denominada Declaración de Glasgow.
Sus medidas incluyen respaldar actividades en los países en desarrollo como la restauración de tierras degradadas, la lucha contra los incendios forestales y la defensa de derechos de las comunidades indígenas.