Los propelentes
Cada cohete utiliza combustible para impulsarse hacia el exterior de la Tierra y a este se le llama propelente, explica Luis Miguel Molina Galeano, instructor de la Corporación Cipsela. Agrega que los hay de muchos tipos, líquidos, sólidos e híbridos, y de diferentes componentes. Uno, de los más usados y el que de hecho usará mañana Blue Origin, es la mezcla entre hidrógeno líquido y oxígeno líquido, “que al hacer reacción generan vapor de agua”, un gas que si bien no es tan contaminante como el CO2, sí tiene efectos sobre el planeta. Hay otros, continúa Molina, que utilizan metano, nitrato de potasio y demás componentes que sí resultan más perjudiciales.
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¿Quién decide qué tipo de propelente usar? Cada empresa se hace responsable. El SpaceShipTwo de Virgin Galactic, por ejemplo, utiliza un tipo de caucho sintético como combustible y da como resultado óxido nitroso, otro gas de efecto invernadero.
Samuel Cadavid Palacios, docente de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Antioquia, explica que aunque “una máquina de estas para llegar al espacio produce mayormente vapor de agua y eso comparado con otros vehículos que utilizan gasolina o refinados de petróleo es menos contaminación, no se puede olvidar que el vapor de agua sigue siendo un gas de efecto invernadero”. Aún así, continúa, tampoco es tan drástico el impacto en este momento, “pues esas emisiones no llegan a ser ni una ínfima parte de lo que es la contaminación actual por otras fuentes” como las que utilizan combustibles fósiles, por ejemplo los carros.
Otros contaminantes
Pero no todo son los propelentes. Cadavid Palacio agrega que además se deben tener en cuenta las demás partes del proceso. Los materiales del cohete, como las láminas de aluminio, requieren ser refinadas, moldeadas, transportadas... “Hay una contaminación inherente a todo el proceso”, pero esto ocurre con casi todas las actividades humanas.
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Lo que sí es propio de esta industria son los restos, las partes sobrantes. “Hay unos cohetes que son reutilizables, pero son pocos e igual tienen una vida útil. Los demás caen a Tierra, muchos en una zona del océano conocida como Punto Nemo, el lugar más alejado de tierra firme, que también ha sido llamado cementerio de cohetes, y eso contamina porque tienen componentes electrónicos, metales procesados y demás que pueden afectar las aguas”. Otros, los rusos sobre todo, caen sobre sabanas desiertas y los de SpaceX son rastreados y reutilizados.