Una nueva osamenta fue encontrada por las autoridades venezolanas en una remota región montañosa, cercana a las márgenes del río Táchira, en el municipio Pedro María Ureña.
Aunque inicialmente se pensó que se trataba del hallazgo de una nueva fosa común, similar a las encontradas en mayo pasado en esta zona fronteriza y en las cuales habían sido enterrados 13 cuerpos, funcionarios actuantes en el procedimiento confirmaron a La Opinión que en esta ocasión los restos encontrados corresponden a un solo cuerpo y se encontraban insepultos, por lo que la hipótesis de la fosa común quedó descartada.
Se tratan de los restos de un joven mayor de edad, cuya fecha de muerte se estima en aproximadamente un año. Los mismos se encontraban próximos a lo que parecen vestigios de un “cambuche” y en el lugar fueron halladas vestimentas civiles, uniformes militares, un par de botas de caucho y algunos utensilios de cocina. (Lea también Una bala segó la vida de joven hallado en fosa común de Ureña)
En el sitio permanecen comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), custodiados por efectivos del Ejército venezolano, en búsqueda de nuevos indicios que permitan esclarecer lo sucedido en el lugar.
Se presume que el joven encontrado en el lugar esté vinculado a grupos generadores de violencia o bandas criminales que operan en esta parte de la frontera colombo- venezolana.
El procedimiento
Según refiere la fuente, quien prefirió mantenerse en el anonimato, el procedimiento oficial se inició desde tempranas horas de la mañana del martes, cuando una comisión integrada por unos 30 funcionarios del Cicpc, seis patólogos, un fiscal del Ministerio Público y ocho efectivos del Ejército Venezolano partieron desde San Cristóbal para practicar el levantamiento del cadáver.
“Luego que llegamos a Ureña, tardamos como una hora transitando en vehículos rústicos, hasta un paraje remoto, íbamos paralelos al margen del río y llegamos a un sector montañoso. Allí en un pequeño claro había una construcción muy simple y desparramados por el lugar, ropas, uniformes y utensilios de cocina”.
Añadió que “un poco más allá se encontraban algunos restos humanos sobre la superficie del suelo, el cuerpo estaba casi completo: el cráneo, los arcos costales, los homóplatos, radio, tibia y peroné”.
Los restos humanos fueron trasladados la tarde del martes hasta el Instituto de Ciencias Forenses de la ciudad de San Cristóbal, donde este miércoles el equipo de patólogos inició los estudios correspondientes, para intentar establecer la causa de muerte.
Asimismo, se pudo conocer que se practicarán pruebas de ADN comparativas con las suministradas por los familiares de personas desaparecidas relacionadas con el hallazgo de las osamentas y con las de cualquier nuevo elemento para intentar establecer la identidad de la víctima.
