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Editorial
Minas antipersonal
Desde la aprobación en 1997 de la Convención sobre la prohibición de minas antipersonal, 164 países han ratificado ese pacto o se han adherido a sus pautas.
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La Opinión
Miércoles, 5 de Abril de 2023

Entre los negativos impactos que el interminable conflicto armado ha dejado en las regiones donde hacen presencia la guerrilla, las disidencias y las bandas criminales, quedaron sembrados unos peligrosos artefactos explosivos que parecen ‘multiplicarse’ y no precisamente para detener el avance del enemigo.

Cerca de las escuelas a las que entran y salen niños estudiantes y en los caminos por donde transitan los campesinos son dejadas las minas antipersonal que se convirtieron en trampas mortales donde  o mueren o resultan mutilados y gravemente heridos quienes en ellas caen.

La mutiplicidad de casos constituyen un indicador sobre como siguen siendo violentados el Derecho Internacional Humanitario y la Convención de Ottawa en cuanto a la prohibición de utilizar esta clase de métodos de guerra.

Cáritas Colombiana, con ocasión del Día Internacional para la Sensibilización contra la Minas Antipersonal, recordó el histórico de víctimas en Colombia que asciende a 12.322, según los datos de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Para ir más allá del número que por sí solo es gélido, la siguiente precisión que trajo Cáritas deja ver perfectamente el monstruo al que se enfrentan tanto la población como los integrantes de las Fuerzas Militares cuando son emboscados o caen en esa clase de campos minados.

-Esta problemática ha dejado heridas al 81% de las víctimas, más de 9.900 personas, mientras que el 19% han fallecido a causa del accidente, 2.349 personas, es decir, aproximadamente en 1 de cada 5 casos la víctima fallece.

-Por otra parte, en el histórico de cifras, Colombia ha sido uno de los países del mundo con mayor cantidad de víctimas de la Fuerza Pública, el 59% de los accidentes registrados, mientras que el 41% restante corresponde a civiles.

Y este terrible panorama surge de tener a 31 de los departamentos incluyendo a Bogotá, que no han escapado del explosivo enemigo oculto, que es encabezado por Antioquia con 2.646 afectados, Meta llegó a 1.152, Nariño 1.102 y Norte de Santander en el cuarto puesto con 969 afectados.

Y ahora que está de boca en boca la ‘Paz Total’, sería justo que se lograra un ‘acuerdo total’ para que en el cese del fuego y de hostilidades se determine como un  compromiso real dejar de usar de por sí estas prohibidas minas, las municiones sin explotar y las trampas explosivas, que en lo corrido de 2023 han causado 21 víctimas.

Y como si fuera poco, la tierra nortesantandereana no se escapa de estar ahí en este doloroso panorama, junto con Nariño, Cauca, Chocó y Antioquia, en donde dichos artefactos han afectado a 13 civiles y ocho integrantes de la Fuerza Pública.

A la fecha, 233 municipios de Colombia (21%) presentan contaminación con artefactos explosivos. De estos, 99 se encuentran actualmente asignados a las organizaciones acreditadas para llevar a cabo las operaciones de desminado humanitario.

Norte de Santander en nuestro caso y los demás departamentos del país no pueden seguir en este círculo vicioso, donde por un lado se habla de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, pero por el otro continúan estallando y dejando heridos y mutilados con graves afectaciones y mostrando un desprecio de los grupos armados ilegales a las normas internacionales. 

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