Hablemos de deporte. Y, mejor, de uno en el que Norte de Santander y Cúcuta han estado haciendo historia tanto en Colombia como en el mundo, como es el de la gimnasia que muchas glorias y alegrías ha traído.
Sin embargo la paradoja se bambolea en los arzones y hace figuras en las paralelas, porque mientras al podio estaba subiendo el joven cucuteño Ángel Barajas luego de ganar oro mundial en Turquía, en su natal Cúcuta el techo del coliseo menor Eustorgio Colmenares sigue lleno de goteras.
Se imagina uno que los chinos, italianos, japoneses y turcos que participan en las competencias del campeonato mundial juvenil de esa disciplina, creerán que Barajas y los gimnastas de esta parte del mundo deben tener un superescenario para los entrenamientos y una extraordinaria ayuda gubernamental para hacer de la gimnasia una fortaleza.
Aquí lo que sobra es disciplina, esfuerzo, tesón, ganas de salir adelante y un gran componente humano que ha elevado a lo más alto a quienes lo practican.
Se trata de una gran labor que muchas veces se hace con las uñas -lo cual debe procurar dejarse de lado- que para el caso del departamento ha significado un exitoso proyecto con superación de etapas y logro de metas específicas, siendo cuna, además, de un semillero de figuras emergentes.
Tener a exitosos representantes como Jossimar Calvo y ahora a Ángel Barajas -entre otros-, contar con el exitoso entrenador Jairo Ruiz, y en muchas oportunidades ser Cúcuta con su gimnasia la base de delegaciones colombianas para asistir a torneos mundiales y regionales, son unos sellos indelebles que deberían ser recompensados de una manera adecuada por las entidades encargadas de la política deportiva.
Lógicamente estas actuaciones exitosas hinchan el orgullo patrio y llevan a las celebraciones y las expresiones de halago como la emitida en twitter por el presidente Gustavo Petro: “Felicitaciones a Ángel Barajas. Medalla de oro en el mundial de gimnasia”, pero eso no debe quedar ahí.
Y aquí surge otra contradicción. En el día que Barajas también logró el subtítulo mundial en gimnasia, en el Concejo de Cúcuta se le escuchó afirmar al director del IMRD, Óscar Montes, que ese organismo municipal tiene escasos recursos para la infraestructura deportiva de la ciudad.
Situaciones ilógicas como la mencionada deben acabarse. Y los títulos que se han conquistado en territorio turco tienen que despertar el debate para reclamarle al Ministerio del Deporte que realmente haga algo por el deporte en Norte de Santander.
Es decir, que venga e invierta en escenarios, en la dotación, en el apoyo constante al deportista para que no vayan mendigando por ahí a fin de conseguir o completar el dinero para salir a competir.
Resulta increíble que esa cartera, viendo cómo está el templo donde se forman los gimnastas de Cúcuta que hacen brillar a Colombia, lo único que haya hecho fue enviar una comisión técnica a evaluar y nada más, pero en cambio sí se unió al coro de loas a Barajas.
Más que aplausos o carros de bomberos para el desfile y fotos con el alto gobierno, lo urgente es que el Gobierno Nacional fortalezca a ciudades como Cúcuta con adecuados y modernos escenarios deportivos, con el fin de acabar hechos tan lamentables como el de ver a los gimnastas sacando el agua con escobas y a los boxeadores entrenando debajo de las grades del estadio General Santander, porque no hay un coliseo de combate, por ejemplo.
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