Con una alta inflación como la que se vive hoy en día, el arancel del 40% para la importación de ropa y confecciones es como echarle más leña al fuego. Desde el 1° de enero de este año entró en vigencia el decreto que lo establece, cuando los productos son procedentes de los países con los que Colombia no tiene acuerdos comerciales vigentes; una decisión que ha dejado un sabor agridulce en la industria nacional y extranjera.
Y aunque, según el presidente Gustavo Petro, esta decisión permitiría que se dispare la industria de las confecciones en el país y frenaría el contrabando, para algunos, por el contrario, esto incentivaría más el comercio ilegal, aumentaría más la informalidad y pondría la ropa mucho más costosa para los colombianos.
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Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), el 87,9% de las importaciones de confecciones y prendas de vestir viene de países con los que Colombia no tiene alguna preferencia comercial.
Además, algunos gremios y compañías ya han advertido que Colombia no cuenta con la capacidad de producción, de mano de obra ni de infraestructura necesaria para suplir la demanda interna de insumos textiles ni de prendas de vestir.
Cabe recordar que las prendas que quedaron cobijadas con este arancel son, entre otras, trajes, overoles, abrigos, chaquetas, pantalones, vestidos, faldas, faldas pantalón, ropa para bebés y camisas, cuyo material sea de lana, algodón o fibras sintéticas.
Las marcas más afectadas
De acuerdo con un estudio realizado por Mall & Retail, Las multinacionales H&M, Falabella y Zara (Texmoda) encabezan el ranking de las principales importadoras de ropa y confección, con US$61 millones, U$59 millones y US$17 millones, respectivamente. (Ver gráfico), por lo que serían las más afectadas con dicho gravamen.
Por su parte, las empresas colombianas con más dependencia en las importaciones son Koaj, Grupo Uribe, y Gef-Punto Blanco del Grupo Crystal.
Según Germán Umaña, ministro de Comercio, esta decisión no se trata solo de una promesa de campaña del presidente Gustavo Petro, sino que “se hacía necesario impulsar un equilibrio en el comercio internacional, una mayor generación de valor agregado, de competitividad, un impulso al empleo, en especial para las mujeres, y a la productividad de la industria nacional de confecciones”.
Pero desde la óptica de Leopoldo Vargas, CEO de Mall & Retail, este decreto afectará el bolsillo de los colombianos y, por consiguiente, generará una disminución en el consumo de ropa fabricada en el exterior por ser un bien de una demanda elástica.
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“Creemos que las marcas internacionales que actualmente atienden el mercado nacional serán las más perjudicadas, por tener un modelo de negocio muy estandarizado con centros de producción estratégicos en diferentes geografías mundiales, con lo cual ajustar una producción local en Colombia no es factible”, apuntó Vargas.
Y agregó que el mercado nacional tendrá que darle rápidamente una mirada a su producción para ajustar necesidades de inventario con recursos locales.
¿Más contrabando y ropa cara?
Según el Dane en diciembre de 2022 las prendas de vestir y calzado tuvieron un incremento del 11,22% en sus precios, y en enero de 2023 el incremento fue de 0,36%.
De hecho, aunque la industria de la moda en Colombia, según estimaciones de Indexmoda, cerraría el 2022 con un tamaño de mercado de $30 billones, lo que representaría un crecimiento del 9% por encima del 2021, e incluso superando cifras prepandemia —aumentando 29% frente a 2019—, un informe de la consultora Raddar advirtió que la canasta de moda fue una de las que perdió el año pasado mayor participación dentro del bolsillo de los hogares, debido al incremento en sus precios, lo que recortó el poder adquisitivo de los hogares.
Así, mientras otras personas han aplaudido este nuevo arancel, como Luis Fernando Velasco, consejero presidencial para las Regiones, quien afirmó que “una buena opción” para empresas como Zara sería traer diseños y contratar talleres colombianos para hacer las prendas, otros han advertido peligros como la disparada de los precios de la ropa y el aumento del contrabando.
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Para Javier Díaz, presidente de Analdex, esta medida es inconveniente, pues castiga al comercio formal y le aumenta la rentabilidad al contrabando. “Con un IVA del 19% y un arancel del 40%, el margen para el contrabando es inmenso”, dijo.
En este sentido, el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, manifestó que, en medio de un escenario inflacionario, esto impactará negativamente el bolsillo de los colombianos y generará mayor desempleo e informalidad. Además, señaló, se trataría de una decisión equivocada e inoportuna, a la que se ha recurrido desde 2013, pero que, en general, ha tenido resultados negativos para la industria.
“Esta afectación se suma al detrimento de los inversionistas, nacionales y extranjeros, los cuales vinieron a Colombia en busca de la necesaria estabilidad jurídica pero que ha sido permanentemente quebrantada en los últimos años”, señaló Cabal.
Y resaltó que en Colombia no hay capacidad de producción para sustituir las confecciones importadas, porque sus niveles de inversión en los últimos 10 años han sido muy bajos.
Con información de El Colombiano*
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