Domingo, 20 de Julio de 2014
Todos los 16 de julio, la Iglesia Católica celebra el día de la Virgen del Carmen y los transportadores en Colombia decidieron adoptarla como su protectora. La historia de la Virgen del Carmelo data de varios siglos atrás y su devoción se extiende principalmente en países de Centro y Suramérica.
En el Área Metropolitana de Cúcuta principalmente en la capital, desde muy tempranas horas se alistan las caravanas de vehículos que prestan servicio público y alrededor de las ocho de la mañana miles de automotores impactan negativamente la movilidad generando con sus pitos niveles ensordecedores de contaminación auditiva que son disfrutados tan solo por sus ocupantes.
Como si fuera poco y no contentos de paralizar la ciudad, se unieron vehículos al servicio del Estado, ambulancias, buses, tractomulas y no faltaron las simpáticas motocicletas en caravanas interminables aspecto que pretendo evaluar no sin antes manifestar que pertenezco a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana lo cual no me obliga a compartir incómodas costumbres.
La celebración de la patrona de los conductores requiere un ajuste puesto que lo que se hace ese día riñe totalmente con el desarrollo de un día de trabajo y a la fecha con el respeto que me merecen todos los jerarcas de la Iglesia, es risible observar que la mayor parte de los automotores que participan en las caravanas ruedan por las vías nacionales departamentales y urbanas con las llantas totalmente lisas, luces en regular estado y de seguro un alto porcentaje de esos conductores se encuentra en el Registro Nacional de Infractores.
Ni hablar de las deudas por otros conceptos ni mucho menos las prácticas abusivas y peligrosas en contra de los usuarios totalmente adaptados a las travesuras que se comenten en las vías públicas.
Entonces creo que esa veneración a la Virgen de Carmen raya en lo ridículo puesto que un conductor que ha evadido las evaluaciones técnico mecánicas o ha comprado un documento falso no puede pretender que si asiste a una caravana no es objeto de observación de la autoridad ni mucho menos creer que las llantas lisas se arreglan rezando o colocando imágines religiosas.
Tampoco es bien visto que conductores de taxi celebren ese día y a la mañana siguiente cobren tarifas por encima de las autorizadas porque deben compensar lo que no hicieron por estar en la celebración.
No quiero ser agua-fiestas pero creo la Virgen del Carmen estaría más contenta si todos los conductores observáramos y atendiéramos las normas de tránsito en lugar de gastar combustible, incomodar con los pitos e infartar la movilidad.
En el Área Metropolitana de Cúcuta principalmente en la capital, desde muy tempranas horas se alistan las caravanas de vehículos que prestan servicio público y alrededor de las ocho de la mañana miles de automotores impactan negativamente la movilidad generando con sus pitos niveles ensordecedores de contaminación auditiva que son disfrutados tan solo por sus ocupantes.
Como si fuera poco y no contentos de paralizar la ciudad, se unieron vehículos al servicio del Estado, ambulancias, buses, tractomulas y no faltaron las simpáticas motocicletas en caravanas interminables aspecto que pretendo evaluar no sin antes manifestar que pertenezco a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana lo cual no me obliga a compartir incómodas costumbres.
La celebración de la patrona de los conductores requiere un ajuste puesto que lo que se hace ese día riñe totalmente con el desarrollo de un día de trabajo y a la fecha con el respeto que me merecen todos los jerarcas de la Iglesia, es risible observar que la mayor parte de los automotores que participan en las caravanas ruedan por las vías nacionales departamentales y urbanas con las llantas totalmente lisas, luces en regular estado y de seguro un alto porcentaje de esos conductores se encuentra en el Registro Nacional de Infractores.
Ni hablar de las deudas por otros conceptos ni mucho menos las prácticas abusivas y peligrosas en contra de los usuarios totalmente adaptados a las travesuras que se comenten en las vías públicas.
Entonces creo que esa veneración a la Virgen de Carmen raya en lo ridículo puesto que un conductor que ha evadido las evaluaciones técnico mecánicas o ha comprado un documento falso no puede pretender que si asiste a una caravana no es objeto de observación de la autoridad ni mucho menos creer que las llantas lisas se arreglan rezando o colocando imágines religiosas.
Tampoco es bien visto que conductores de taxi celebren ese día y a la mañana siguiente cobren tarifas por encima de las autorizadas porque deben compensar lo que no hicieron por estar en la celebración.
No quiero ser agua-fiestas pero creo la Virgen del Carmen estaría más contenta si todos los conductores observáramos y atendiéramos las normas de tránsito en lugar de gastar combustible, incomodar con los pitos e infartar la movilidad.
