A la vanguardia
El apoyo ha sido fundamental para restituir el tejido social y resarcir las pérdidas ocasionadas por la pandemia.
A través de las confecciones se ayudó a madres cabeza de hogar en la fabricación de trajes especiales y tapabocas distribuidos entre la comunidad y personal de paramédicos en la primera línea de atención.
Igualmente, camisetas para la logística de distintas campañas sociales y banderas para el municipio de Ocaña.
“Este año se lidera una campaña para reutilizar residuos de las confecciones y que no vayan a ocasionar daños ambientales. Esos retazos se pueden usar para la lencería, elaboración de cojines e incluso vestuarios”, señaló la señora Gladys Acosta, beneficiaria del programa de Plante y Pa’lante.
A través de la Fundación Catatumbo y la filial de Ecopetrol, Cenit, se trabaja en los corregimientos de La Ermita y Buenavista en los programas de reforestación con las mujeres, garantizando 42 meses de empleo rural.
La señora Carmen Alicia Blanco Castellanos, desplazada por la violencia, encontró un refugio especial en la asociación y hoy muestra los muñecos que distribuye en distintos rincones del país.
Echadas para adelante
Las gestoras sociales de los municipios de Ábrego, La Playa de Belén, Hacarí, Teorama, San Calixto, El Carmen, El Tarra, Convención, Sardinata, Cáchira y La Esperanza también suman esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de la región.
De la mano de los alcaldes tocaron las puertas de las distintas entidades y organizaciones de cooperación internacional para reconstruir el tejido social.
Paulatinamente se consolida la Asociación de Gestoras Sociales del Catatumbo, una entidad sin ánimo de lucro para favorecer a las comunidades en condiciones de vulnerabilidad.
El programa bandera es el ´Poder Rosa’ para reivindicar los derechos de la mujer utilizando estrategias encaminadas al empoderamiento, formación y capacitación.
“Que tengan mayor protagonismo, libertad financiera y muestren ese potencial para dinamizar la economía hogareña, vean crecer a sus hijos en iguales condiciones”, dijo Magda Pallares.
También ejecutan un programa con la Fundación Save The Children en la que 370 niños de los municipios están en actividades de formación, capacitación, fortalecimiento de derechos y gobernanza.
Pallares precisó que las mujeres se constituyen en alma y motor que dinamiza la economía en las regiones. “El proceso no ha sido fácil, ya que se requiere de mucha dedicación, tiempo y compromiso, pues la gestión social no maneja recursos, sin embargo, la posición de liderazgo abre espacios que se traducen en oportunidades para la región”.
En tal sentido, los alcaldes han entendido la misión altruista y promueven planes encaminados a generar los espacios para que las mujeres demuestren el potencial y la capacidad de gestión.
Considera que el 2022 es el año de las oportunidades, por lo que seguirán tocando puertas en procesos de gestión, elaborando proyectos solidarios para dirigir a entidades del orden nacional y de carácter internacional para restituir el tejido social de la zona.
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