Sin embargo todo terminó un día en que llegaron a su casa hombres extraños, armados hasta los dientes y cargados de mucho odio, que lo obligaron a salir, lo desplazaron y le quitaron lo que le pertenecía. Lo despojaron de su entorno vital, le quitaron la alegría, las esperanzas y lo llevaron a una situación de postración, que un buen día de diciembre de 2012, acabó con su existencia.
Algunas cifras
Este es el caso de un productor del campo, víctima de la violencia que no cesa en el país, que en su momento fue conocido por la Unidad Administrativa Especial de Restitución de Tierras, porque la viuda inició ante esa dependencia el proceso para que le reconocieran sus derechos y les devolvieran las tierras que les arrebataron a la fuerza, que por ardides de los despojadores, fueron a parar a manos de quienes como el pájaro negro se posaron en el nido que no construyeron.
El arroz y el pasto fue cambiado por la palma africana y otros se lucran de lo que tanto le costó construir.
Un número más en esa larga lista de familias despojadas en Tibú, Cúcuta, Los Patios, Villa del Rosario, Ocaña, Ábrego, Sardinata, Arboledas, Lourdes, San Cayetano, Salazar, Cáchira, Cucutilla, Bochalema, Chinácota, Pamplona, Silos y Chitagá, entre otras localidades de Norte de Santander, castigadas por el fenómeno de la violencia.
Ante la Unidad de Restitución de Tierras Territorial Norte de Santander y Arauca, donde recientemente asumió la dirección la abogada Janeth Tatiana Abdallah Camacho, han sido presentadas 6.803 solicitudes de restitución de tierras, de las cuales 5.351 son de Norte de Santander; 1.452 del departamento de Arauca y 14 del municipio de Cubará, perteneciente al departamento de Boyacá, cuyas jurisdicciones en total hacen parte de esta Territorial, la cual ha presentado 990 demandas a Jueces Especializados de Restitución de Tierras, y de las que se han proferido 343 sentencias.
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