Las mujeres de la realeza han tenido dificultades en Japón.
Masako, esposa de Naruhito y exdiplomática, luchó por años con el estrés después de unirse a la casa real, que algunos atribuyeron a la presión por producir un heredero masculino.
Jóvenes de la realeza también enfrentan fuertes exigencias.
Mako y su esposo Kei Komuro, ambos de 30 años, sufrieron con rumores de la prensa amarillista de que la familia de Kei tuvo problemas financieros, lo cual hizo que la princesa desarrollara un complejo síndrome postraumático.
La idea de una emperatriz no es extraña en Japón, incluso se dice que la familia imperial desciende de Amaterasu, la legendaria diosa del sol.
Ha habido unas ocho emperatrices en la historia, aunque sus reinos muchas veces fueron temporales.
Desde 1947, las reglas de sucesión real han sido dictadas por la Ley de la Casa Imperial.
Los políticos actuales tienen "miedo de cambiar el sistema" estando en sus cargos, según Kawanishi.
Pero después de la atención que generó la boda de Mako, el debate podría abrirse "si el público se interesa en el tema y presiona por llevarlo a cabo", dijo el académico.
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