Miércoles, 18 de Marzo de 2015
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La Opinión conoció por una fuente extraoficial que un lío pasional
habría desatado este trágico hecho. La mamá del niño tenía como novia a Dariana Portilla, pero semanas antes de la desaparición de Luis Fernando Lambartínez, habían
terminado la relación.~
El niño Luis Fernando Lambartínez Calvo fue sepultado en una tumba sin nombre en el cementerio de Encontrados, estado Zulia (Venezuela), donde investigadores venezolanos del Grupo Antiextorsión y Secuestro (Gaes), lo hallaron descuartizado y en avanzado estado de descomposición.
A Luis Fernando se le vio por última vez la mañana del martes 10 de febrero a las afueras del colegio La Esperanza de Tibú, donde estudiaba cuarto de primaria, y donde una mujer a la que él llamó ‘tía’ lo convidó a subirse a una camioneta negra Dahiatsu Terios, para llevarlo hasta su casa.
El menor, según se logró establecer, se subió ese día al vehículo que conducía Dariana Portilla Urdaneta, novia de Beatriz Calvo, su madre.
La Opinión conoció por una fuente extraoficial que un lío pasional habría desatado este trágico hecho. La mamá del niño tenía como novia a Portilla pero, semanas antes de la desaparición de Luis Fernando, habían terminado la relación, al parecer, porque Portilla le hurtaba a Calvo dinero de su restaurante.
Un secuestro extorsivo fue el inicio de la venganza de Portilla contra su exnovia, en la que el pequeño Luis Fernando llevó la peor parte.
La madre del menor, ante la desaparición de su hijo, jamás imaginó lo que se le avecinaba y por eso tardó más de 24 horas en denunciar lo sucedido.
Una vez se conoció de la desaparición del menor, las llamadas amenazantes de Portilla desataron la alarma de un secuestro extorsivo realizado desde Venezuela, hasta donde se trasladó la angustiada madre para dar con el paradero de su hijo.
Portilla, apenas fue capturada en el vecino país, no dio razón de Luis Fernando. Sin embargo, los diferentes interrogatorios a los que fue sometida por las autoridades del vecino país, la llevaron a confesar el crimen y el lugar exacto donde había dejado al niño.
Desde la noche del lunes, cuando se conoció que Luis Fernando había sido asesinado, no dejó de llover en Tibú. Los habitantes del municipio interpretaron el acto de la naturaleza como una señal de duelo.
El hecho que generó repudio y dolor en todo el municipio, llevó a varios a izar banderas blancas como muestra de solidaridad.
En el Colegio La Esperanza, sus compañeros Mileidy Calderón y Deisy Andrea Pérez, ambas de 9 años, lo recordaron cuando él deseaba ser policía. “Él quería ser policía y por eso se disfrazó el año pasado de lo mismo”, dijo una de sus compañeras.
También aseguraron que Luis Fernando era muy callado y respetuoso.
“No molestaba para nada. Recuerdo que escribía muy lento y por eso se quedaba atrasado, pero él le decía a la profe que lo esperara. Aunque a veces hacía las tareas y otras veces no, nunca las buscaba prestadas, éramos nosotros las que se las prestábamos”, contaron.
En el salón sólo queda la nostalgia, el dolor y una silla vacía a la que le pusieron una cinta morada con el nombre del pequeño para siempre recordarlo.
La Opinión conoció por una fuente extraoficial que un lío pasional
habría desatado este trágico hecho. La mamá del niño tenía como novia a Dariana Portilla, pero semanas antes de la desaparición de Luis Fernando Lambartínez, habían
terminado la relación.~
A Luis Fernando se le vio por última vez la mañana del martes 10 de febrero a las afueras del colegio La Esperanza de Tibú, donde estudiaba cuarto de primaria, y donde una mujer a la que él llamó ‘tía’ lo convidó a subirse a una camioneta negra Dahiatsu Terios, para llevarlo hasta su casa.
El menor, según se logró establecer, se subió ese día al vehículo que conducía Dariana Portilla Urdaneta, novia de Beatriz Calvo, su madre.
La Opinión conoció por una fuente extraoficial que un lío pasional habría desatado este trágico hecho. La mamá del niño tenía como novia a Portilla pero, semanas antes de la desaparición de Luis Fernando, habían terminado la relación, al parecer, porque Portilla le hurtaba a Calvo dinero de su restaurante.
Un secuestro extorsivo fue el inicio de la venganza de Portilla contra su exnovia, en la que el pequeño Luis Fernando llevó la peor parte.
La madre del menor, ante la desaparición de su hijo, jamás imaginó lo que se le avecinaba y por eso tardó más de 24 horas en denunciar lo sucedido.
Una vez se conoció de la desaparición del menor, las llamadas amenazantes de Portilla desataron la alarma de un secuestro extorsivo realizado desde Venezuela, hasta donde se trasladó la angustiada madre para dar con el paradero de su hijo.
Portilla, apenas fue capturada en el vecino país, no dio razón de Luis Fernando. Sin embargo, los diferentes interrogatorios a los que fue sometida por las autoridades del vecino país, la llevaron a confesar el crimen y el lugar exacto donde había dejado al niño.
Luto en Tibú
Desde la noche del lunes, cuando se conoció que Luis Fernando había sido asesinado, no dejó de llover en Tibú. Los habitantes del municipio interpretaron el acto de la naturaleza como una señal de duelo.
El hecho que generó repudio y dolor en todo el municipio, llevó a varios a izar banderas blancas como muestra de solidaridad.
En el Colegio La Esperanza, sus compañeros Mileidy Calderón y Deisy Andrea Pérez, ambas de 9 años, lo recordaron cuando él deseaba ser policía. “Él quería ser policía y por eso se disfrazó el año pasado de lo mismo”, dijo una de sus compañeras.
También aseguraron que Luis Fernando era muy callado y respetuoso.
“No molestaba para nada. Recuerdo que escribía muy lento y por eso se quedaba atrasado, pero él le decía a la profe que lo esperara. Aunque a veces hacía las tareas y otras veces no, nunca las buscaba prestadas, éramos nosotros las que se las prestábamos”, contaron.
En el salón sólo queda la nostalgia, el dolor y una silla vacía a la que le pusieron una cinta morada con el nombre del pequeño para siempre recordarlo.
