Una sorpresa tras otra
Sin embargo, en ese intervalo de tiempo, hubo varios momentos que asustaron tanto a empleados como a curiosos, que minutos después de que iniciara el incendio, se encontraban dentro del lote que contenía la bodega.
Como parte de la actividad laboral de la bodega era acumular grandes cantidades de plásticos y aceite sintético, una vez inició la llamarada, varias explosiones ocurrieron debido a la acumulación de este material, afectando paredes, techos y acabando con las columnas que sostenían la infraestructura.
“Ahí existen varios ‘tambores’ de aceite, es como el recipiente que lo guarda, pero es bastante grande, cada vez que el fuego llegaba a uno de esos ‘tambores’ el fuego crecía de inmediato y en ocasiones rompió paredes enteras por la cantidad de combustible y las altas temperaturas. Apenas comenzó el fuego habían muchas personas grabando y observando, pero pasó la primera explosión y muchos salieron a correr”, aseguró un testigo del incendio.
Debido a la alta peligrosidad, unidades de la Policía Metropolitana de Cúcuta y el cuerpo de Bomberos, decidieron cerrar la propiedad privada, y dejaron entrar solo al personal indispensable para ayudar a apagar el incendio.
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Los bomberos, a pesar de los pesados trajes, las altas temperaturas y el asfixiante humo negro que no dejaba de salir, entraban durante unos minutos con mangueras, y se relevaban, a fin de que el agua apagara el fuego.
El primer bombero que ingresó, y quien más recibió una gran cantidad de humo, estuvo durante unos minutos recuperándose, especialmente por la deshidratación y sin pensarlo tiempo después ya estaba de nuevo apoyando a sus compañeros.
“Es complejo, debido a las altas temperaturas, nuestro equipo se calienta y el agua corporal que tenemos se ve afectada, entonces uno siente como el fuego por dentro o el cuerpo muy caliente. Eso ocasiona mareos, pero después de una hidratación y un momento de descanso ya estamos listos para volver a entrar”, aseguró el bombero, mientras se recuperaba.
Otra de las problemáticas con la que se encontraron los bomberos, fue que debido a la distancia entre su estación y el incendio, en ocasiones las máquinas apagafuegos se quedaron sin agua o químico para contrarrestar el incendio, sin embargo, tiempo después encontraron una solución.
Tanto en el conjunto residencial Villas de Montecarlo, como cerca a la glorieta de El Escobal, ambos puntos a poca distancia de la conflagración, existían cisternas que fueron aprovechadas por el cuerpo de Bomberos, reduciendo los tiempos de espera para seguir surtiendo de agua a los uniformados.
Y aunque unidades de la Secretaría de Gestión del Riesgo también acudieron al lugar, para hacer una verificación y análisis de un estimado de las pérdidas de la bodega, hasta el momento no se conocía una cifra.
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