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Editorial
Pulso social
En los hogares la situación para sobrevivir y cumplir con todas sus obligaciones es cada vez más difícil.

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Sábado, 25 de Marzo de 2023

Una concordancia entre las cifras que maneja Naciones Unidas y los datos arrojados por la reciente encuesta del DANE sobre la situación económica de los hogares, muestra que la situación está bien complicada tanto en Latinoamérica, como es nuestro país.

De acuerdo con la ONU, la región registra el costo más alto del mundo para una dieta saludable (3,89 dólares diarios por persona), el cual es inaccesible para el 22,5% de su población.

Al superponer este indicador con los resultados de Pulso Social, a diciembre,  que efectuó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, se comprueba la razón para  que exista tan mala consideración sobre el desenvolvimiento económico del país, que para el 69,5% de los colombianos está peor o mucho peor que hace un año.

Y lo más complicado es que en la entraña de los hogares la situación para sobrevivir y cumplir con todas sus obligaciones es cada vez más difícil, interpretando el registro del 54,5% de las familias que ven como su situación económica se deterioró y es más complicada que la de hace un año.

Se esperaría que lo descrito por el organismo estatal que mide estadísticamente las condiciones socio-económicas de los 54 millones de colombianos, sea luego tenido en cuenta por los ministerios e instituciones encargadas de direccionar y ejecutar las políticas públicas.

Tomar el pulso a población, dibujar los resultados en los cuadros y exponerlos con sus respectivas explicaciones, pero no pasar de ahí, podría terminar por convertirse en un elemento más de cumplimiento del trabajo burocrático, sin ningún reflejo positivo si no va acompañado de la preparación y activación de planes que ayuden a sanar los males que están deteriorando cada vez más el presupuesto familiar.

En eso hay que actuar con prontitud teniendo de presente la pregunta que los encuestadores del DANE les hicieron a las personas consultadas en 23 ciudades del país: Comparando la situación económica actual con la de hace un año ¿tiene en estos momentos mayores posibilidades de comprar ropa, zapatos, alimentos, etcétera?

“No”, se les escucha decir al 66,2% de los colombianos, respuesta que oculta dos hechos igualmente graves. Una la posibilidad de estar de nuevo ante riesgos de que la gente no se esté alimentando adecuadamente, lo cual implica hambre y desnutrición y enfermedades ligadas a ellas y, segundo, caída de ventas al mermarse la capacidad de compra de los consumidores, con efectos como desempleo,   deterioro de la demanda y caída de los ingresos en sectores económicos.

Como si fuera poco, la desazón detectada señala que el fantasma de la carestía sigue asustando a los consumidores, quienes le mandaron a decir al Gobierno Nacional por intermedio de esta medición, que hay un gran temor -equivalente al 64% de los colombianos- que los precios aumentarán mucho en los siguientes 12 meses.

Para completar, vuelve a quedar de presente, como ya se detectó durante la crisis generada por la pandemia del coronavirus en sus peores días, que la capacidad de ahorro en Colombia está lejos de ser una opción. El 74,7% de los consultados afirmó no tener ninguna posibilidad de ahorrar ni un peso de sus ingresos, mientras que  un 10,5% afirmó no contar con recursos fijos.

No más con ese diagnóstico tienen mucho trabajo por hacer los ministerios de Agricultura, de la Igualdad y la Equidad, de Hacienda, Planeación Nacional, el Departamento de Prosperidad Social y la cartera de Comercio, Industria y Turismo, para salir a enfrentar y conjurar esa crisis  descrita en las dramáticas estadísticas alimentadas por  una desbocada inflación, contracción de la demanda, devaluación y síntoma recesivos a la vista.

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