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Editorial
Gramalote
Los gramaloteros esperarían que las acciones preventivas estén siempre en marcha para que las actividades humanas mezcladas con fallas naturales o perturbaciones climáticas, no generen nuevos y desastrosos problemas.
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Sábado, 4 de Marzo de 2023

Cuando nos encontramos en 2013, en el que se cumplirán 13 años de aquel diciembre de 2010 en que Gramalote fue destruido por una falla geológica, lo más lógico es que este nuevo aniversario se conmemorara con la consolidación del Nuevo Gramalote en el lugar en que fue reubicado.

Pero las noticias, como las de ese lejano 2010, no son nada buenas, porque todavía nada que termina la construcción de este municipio, en el que sigue pendiente por terminar el proyecto de 128 viviendas restantes.

En lugar de estar convertida esta importante localidad nortesantandereana en un sitio turístico, hoy  es una muestra de las complicaciones,   dificultades económicas e incumplimientos en que caen los proyectos, que muchas veces terminan envueltos en líos de toda clase.

Para este caso en particular, el presunto incumplimiento de la Unión Temporal Nuevo Gramalote se encuentra en litigio arbitral.

El nuevo consorcio que ganó  la licitación del Fondo Adaptación, en diciembre del año pasado firmó el acta para el proyecto de las casas que faltan, pero hasta la fecha no lo ha hecho por fallas en los cálculos de inversión y los estudios patológicos que podrían hacer reajustar el valor presupuestado en un principio, que fue de $17.000 millones.

El Gobierno Nacional junto con los veedores ciudadanos y los órganos de control tienen que procurar superar estos escollos que se han registrados para que al finalizar el presente año las viviendas que hacían falta estén listas para que las familias las reciban y puedan residir en ellas y ponerle punto final a este asunto.

Cerrar definitivamente el capítulo de la construcción de Gramalote es ya más que necesario porque este municipio requiere poder enfocar sus energías hacia acciones más positivas en el nuevo espacio que llegó a ocupar, luego de que el antiguo Gramalote cediera por los problemas en el terreno que llevaron a su desaparición en aquel 2010 que dejó marcado al departamento, porque recordemos y admitamos que ordinariamente los pueblos no desaparecen así, de la noche a la mañana.

Recordemos que lo ocurrido en Gramalote, es un caso directamente relacionado con el cambio climático que ocasionó el éxodo de cerca de 4.000 personas que vieron como el casco urbano desapareció en medio de este desastre  natural.

Por eso es que Gramalote tiene a  su haber muchas probabilidades para exitosos proyectos turísticos. Por ejemplo, el de atraer a los visitantes para que, lógicamente con todas las medidas de prevención y de seguridad, conozcan la zona donde se levantaba antes de la catástrofe y luego visiten al remozado pueblo que volvió a nacer.

Y ahí entonces llegará la oportunidad para conocer historia, sobre el hecho que  Gramalote en el pasado también había sido destruido por una acción natural semejante.

Hay potenciales visitantes nacionales y extranjeros a quienes esta clase de destinos les llama la atención porque para ellos implica una aventura exótica conocer los lugares del planeta en que se han producido esta clase de fenómenos y obtener los testimonios de viva voz de quienes tuvieron que abandonar su terruño y establecerse en otro reconstruido pueblo.

Los gramaloteros que hoy disfrutan de su nuevo pueblo, esperarían entonces que las opciones de desarrollo fluyan, y que las acciones preventivas estén siempre en marcha para que las actividades humanas mezcladas con fallas naturales o perturbaciones climáticas, no generen nuevos y desastrosos problemas ni allí ni en otros sitios del departamento.

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