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Editorial
Contagió todo
Los indicadores que ya todos conocemos marcan que la situación continúa siendo muy delicada y que la misión es titánica.
Lunes, 15 de Marzo de 2021

El coronavirus, que se veía por allá bien lejos, en la remota China, y que hizo cobrar vida a escenas de famosas películas como ‘Contagio’, hace un año llegó a Norte de Santander que registra más de 51.280 casos y las personas que han fallecido ya superan las 2.738 en la región.

De por sí,  este virus que nos obligó a distanciarnos y a andar con tapabocas, es de lejos la principal causa de muerte tanto en Colombia como en el departamento, según lo confirma el DANE, hecho que debe llevarnos a no bajar la guardia en el autocuidado y acatamiento de las  medidas de bioseguridad.

Dejando su impronta para un doloroso recuerdo, la pandemia al 31 de octubre del año pasado cobró la vida de 1.088 personas, incluyéndose esas defunciones por la COVID-19 dentro de las 1.507 registradas en diez meses de 2020 por ‘todas las demás enfermedades infecciosas y parasitarias’ en la región, según la medición del organismo estatal de estadística.

En esa escala de mayor a menor, para la historia quedará que las enfermedades isquémicas del corazón (989), los homicidios (494), la hipertensión (348) y la diabetes (312), con su estela de mortalidad se situaron detrás del letal agente contagioso.

Y al igual que esta crisis sanitaria ha vuelto rutinario el toque de queda, es altamente preocupante el ‘contagio’ sobre la estabilidad económica y de empleo en diversos renglones de la actividad productiva, comercial y de servicios en la región que se manifiesta en cierres y quiebras, desempleo (23,7%) y el acrecentamiento de ese mal de la informalidad (70%) que cargamos desde mucho antes de la pandemia.

Con el agravante de que el 43% de la población del área metropolitana de Cúcuta es considerada pobre, no hay que echar en saco roto la insistencia ante el Gobierno Nacional de que declare la emergencia económica y social en esta región fronteriza y proceda a ejecutar políticas de choque que reanimen, rescaten y construyan un sólido tejido empresarial y social.

Esto no se puede dejar enfriar ni dejar para después, porque de lo contrario podríamos estar cayendo en un escenario en el que no sabremos si fue peor el coronavirus o más letal resultarán siendo el hambre, el agravamiento de la crisis económica, la destrucción de empleos y un rebusque desbordado, en medio de la falta absoluta de oportunidades.

No es solo venirnos a visitar y decirnos que la resiliencia es fundamental y el emprendimiento una puerta a las oportunidades. Si esos discursos y planteamientos no van  acompañados de inversiones y apoyos con más proyectos de regalías aprobados y planes de empleo y de educación,  programas de obras públicas y atracción de la inversión para que  haya un proyecto real, todo tenderá a empeorar.

Los indicadores que ya todos conocemos marcan que la situación continúa siendo muy delicada y que la misión es titánica, porque ante la asechanza de la delincuencia, el narcotráfico, la criminalidad y las economías ilegales es fundamental que se logre ese gran plan reactivador que irrigue oportunidades a la población, que en un 65% considera que Cúcuta no va por buen camino.

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