Según datos de la Misión de Observación Electoral, MOE, las Farc arrancaron su ejercicio en la política con los espacios que les dio el acuerdo, porque no pudieron obtener ninguno adicional en las urnas.
En las elecciones para Cámara de Representantes del 2018, el partido Comunes participó en cinco circunscripciones, Atlántico, Antioquia, Bogotá, Santander y Valle del Cauca en los que alcanzó apenas 33.951 votos, no suficientes para obtener curules. En las elecciones de Senado obtuvo 55.400 votos, que tampoco le alcanzaron. Una muestra inicial del rechazo que tenían hacia ese movimiento los colombianos.
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En Cámara, las Farc mantuvieron cuatro representantes de los que recibieron inicialmente. Perdieron uno por la silla vacía de Jesús Santrich.
Para las elecciones para la alcaldía del 2019 participaron en 24 municipios, 13 de manera individual y 11 por medio de coaliciones. Nuevamente no lograron ninguna victoria.
Curiosamente, los únicos exguerrilleros elegidos, Guillermo Torres, conocido como “Julián Conrado”, y Edgardo Figueroa Ramírez, no participaron a nombre de las Farc. Torres ganó la alcaldía de Turbaco, Bolívar, por la Colombia Humana, y Figueroa, la Alcaldía de Puerto Caicedo, Putumayo, por el partido ASI.
“Estos resultados evidencian que como organización política deben buscar mecanismos para propiciar diálogos con la ciudadanía para evidenciar un cambio de imagen frente a lo que se ve como una organización que dio un salto de la guerra a la política, es una reacción normal de la ciudadanía, apoyar el proceso de paz es una cosa, pero apoyar la representación política a través del voto de quienes hacen el proceso de paz es algo totalmente diferente”, manifiesta Alejandra Barrios, directora de la MOE.
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Para Barrios, que este partido en un comienzo se haya dejado el nombre Farc no contribuyó a la imagen que tenían, porque le recordaban al país todo el daño que le habían hecho y porque lo seguían usando las disidencias.
Para el senador de Comunes Carlos Antonio Lozada, la imagen que tiene el movimiento es producto de años de confrontación, pero, en su opinión, es posible cambiarla para convertirse en un factor político relevante en Colombia.
“Hemos logrado hacernos a un espacio que poco a poco vamos a ir consolidando. Hemos tenido que enfrentar una situación muy compleja. Por un lado, la estigmatización que hay todavía en contra del partido impulsada desde el mismo Gobierno y de la bancada del Centro Democrático, tenemos también el tema de los asesinatos que nos ha limitado ese accionar político”, expresó Lozada.
El senador también afirmó que se les ha querido aislar desde diversos sectores, incluso algunos que apoyaron el proceso de paz, pero aun así destacó que Comunes está bien estructurado con presencia en 27 de los 32 departamentos del país.
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Para la directora de la MOE, la participación que ha tenido Comunes en el Congreso ha generado gran incidencia en el control político, aunque existe una deuda en la equidad de género al interior del partido que era evidente desde la reincorporación en el 2016 donde esta guerrilla evidenciaba unas jerarquías y una visión patriarcal y conservadora en torno al liderazgo de las mujeres.