Para la Contraloría General de la República la venta de acciones de Isagen puede tener ventajas para la economía nacional, pero también serias desventajas con respecto a la privatización de servicios públicos.
Según el comunicado, la privatización del servicio público de energía eléctrica no solo limitaría el control del Estado sobre los precios de este servicio, sino que también haría que el Estado deje de recibir ganancias por los dividendos que produce esta compañía, por cerca de medio billón de pesos anuales.
Si bien, el Gobierno argumenta que la venta de las acciones le podría dejar al Estado recursos entre 4 y 9 billones de pesos, la Contraloría afirma que “los impactos fiscales del programa de construcción de cuarta generación de concesiones viales son de difícil cuantificación y además no se manifestarán de manera inmediata”.
Por el contrario, la falta de ingresos por la venta de Isagen sí tendrá un efecto inmediato sobre las Finanzas de la Nación.
La Contraloría sostiene que los ingresos operacionales de Isagen crecieron 59% entre 2010 y 2014, permitiéndole generar utilidades de $443 mil millones en promedio durante este período, de las cuales el 57,66% corresponden a la Nación.
Para el órgano de control, “a futuro las perspectivas se mantienen en un escenario favorable para la generación de mayores utilidades por la entrada en funcionamiento, a finales de 2014, de la represa de Hidrosogamoso”.
También dice que “en la expansión de la capacidad instalada de energía eléctrica en los últimos años, ponen de presente que Isagen es una empresa estratégica para el mercado energético nacional, que ayuda al Estado en la provisión de este servicio público, garantizando la cobertura nacional, el control de mercado e incluso incidir en la oferta nacional”.
Alternativa a la venta de Isagen
Como alternativa a la venta de Isagen, la Contraloría le propone al Gobierno que se logre financiar la construcción de la cuarta generación de concesiones viales. “Sería un mayor endeudamiento de la Nación, bien en el mercado interno o en los mercados internacionales, pudiéndose garantizar su pago con los futuros dividendos de la empresa”.
Otra desventaja que la CGR ve en la venta de Isagen es que se pasa a depender de las acciones de los privados para expandir la oferta energética.
Según el organismo de control “las empresas estatales han mostrado ser el principal instrumento con que ha contado el país para garantizar una oferta energética eficiente y confiable, fundado en inversiones para el desarrollo de la capacidad instalada que se requiere con miras a suplir las necesidades que presenta la demanda nacional de energía eléctrica”.
Según la Contraloría, los recursos que reciba el Estado por la venta de Isagen deberán ser ejecutados por el Gobierno en lo que se ha planeado y en el tiempo proyectado, “de lo contrario los recursos obtenidos se convertirían en un flujo de caja que permitiría aliviar temporalmente la coyuntura fiscal y no revertir en los beneficios económicos y sociales esperados”.
