Martes, 9 de Octubre de 2012
El aeropuerto de Aguas Claras, ubicado en el corregimiento del mismo nombre, perteneciente al municipio de Ocaña y localizado al norte de la ciudad, a una distancia de 7 kilómetros, aproximadamente, permanece cerrado, no por problemas atmosféricos, sino porque no hay servicio de transporte aéreo comercial constante.
El escaso movimiento lo generan las aeronaves militares y algunos vuelos chárter para movilizar congresistas, ministros , gobernadores , directores de institutos descentralizados y los envíos de remesas bancarias.
Para que la gente del común pueda viajar a Cúcuta, o viceversa, debe esperar que se llene el cupo de 8 pasajeros de las avionetas , de lo contrario, así tenga mucha urgencia, por cuestiones de salud o laborales, deberá aventurarse a tomar un taxi , una buseta o un bus.
Desde que Aces, una de las mejores empresas nacionales en su momento, fue disuelta, la situación de la aeronavegación comercial en la región, comenzó a complicarse.
Durante las décadas de los 80s y 90s, no hay duda que fue la mejor temporada para los ocañeros. Diariamente volaban los aviones canadienses twin otter a Cúcuta, Barrancabermeja, Bogotá , Medellín, y viceversa.
De acuerdo con informaciones de la Aerocivil, el promedio anual de movimiento de pasajeros en el aeropuerto de Aguas Claras, era de 7 mil.
Aunque era imposible sostener la empresa en la ciudad, porque los problemas financieros obligaron a la quiebra y su cierre correspondiente, la aerolínea que la reemplazó, Latina de Aviación, no pudo mantener el número de pasajeros, y por los factores adversos económicos, se retiró de Ocaña.
Los estragos del invierno se sintieron en las carreteras que comunican a la ciudad con Cúcuta y Bucaramanga. Los vehículos demoraban el doble del tiempo normal y en el peor de los casos, el paso se suspendía por varios días.
El alcalde anterior, Yebrail Hadada Linero, aprovecho las gestiones de generales paisanos en la Fuerza Aérea Colombiana, y se concretaron con la vinculación de la empresa estatal Satena, con aviones para 32 pasajeros, para cubrir la ruta a Cúcuta y conectar con la capital de la república.
Como se recordará, la felicidad fue muy corta, las expectativas de pasajeros no se llenaron y la aerolínea se retiró a los 7 meses de operaciones.
No se sabe si la negligencia o falta de apoyo se deben al buen estado de las carreteras, en épocas normales, al alto costo de los pasajes, (190 mil pesos a Cúcuta), o a que la situación económica de los ocañeros no da para viajar en avión.
Lo cierto es que la soledad del aeropuerto de Aguas Claras es un claro síntoma de retroceso y que impide un desarrollo turístico de la región.
Quien lo creyera.. , después de tener una aerolínea propia, Aerotor, con 6 aviones que viajaban a Cúcuta, Bucaramanga y Bogotá, ahora, nos toca escuchar los informes metereológicos del Ideam , cuando dan cuenta.. el aeropuerto de Aguas Claras de Ocaña, amaneció cerrado por mal tiempo, si casi siempre permanece así por la falta de aterrizajes y decolajes de aviones o avionetas comerciales.
El escaso movimiento lo generan las aeronaves militares y algunos vuelos chárter para movilizar congresistas, ministros , gobernadores , directores de institutos descentralizados y los envíos de remesas bancarias.
Para que la gente del común pueda viajar a Cúcuta, o viceversa, debe esperar que se llene el cupo de 8 pasajeros de las avionetas , de lo contrario, así tenga mucha urgencia, por cuestiones de salud o laborales, deberá aventurarse a tomar un taxi , una buseta o un bus.
Desde que Aces, una de las mejores empresas nacionales en su momento, fue disuelta, la situación de la aeronavegación comercial en la región, comenzó a complicarse.
Durante las décadas de los 80s y 90s, no hay duda que fue la mejor temporada para los ocañeros. Diariamente volaban los aviones canadienses twin otter a Cúcuta, Barrancabermeja, Bogotá , Medellín, y viceversa.
De acuerdo con informaciones de la Aerocivil, el promedio anual de movimiento de pasajeros en el aeropuerto de Aguas Claras, era de 7 mil.
Aunque era imposible sostener la empresa en la ciudad, porque los problemas financieros obligaron a la quiebra y su cierre correspondiente, la aerolínea que la reemplazó, Latina de Aviación, no pudo mantener el número de pasajeros, y por los factores adversos económicos, se retiró de Ocaña.
Los estragos del invierno se sintieron en las carreteras que comunican a la ciudad con Cúcuta y Bucaramanga. Los vehículos demoraban el doble del tiempo normal y en el peor de los casos, el paso se suspendía por varios días.
El alcalde anterior, Yebrail Hadada Linero, aprovecho las gestiones de generales paisanos en la Fuerza Aérea Colombiana, y se concretaron con la vinculación de la empresa estatal Satena, con aviones para 32 pasajeros, para cubrir la ruta a Cúcuta y conectar con la capital de la república.
Como se recordará, la felicidad fue muy corta, las expectativas de pasajeros no se llenaron y la aerolínea se retiró a los 7 meses de operaciones.
No se sabe si la negligencia o falta de apoyo se deben al buen estado de las carreteras, en épocas normales, al alto costo de los pasajes, (190 mil pesos a Cúcuta), o a que la situación económica de los ocañeros no da para viajar en avión.
Lo cierto es que la soledad del aeropuerto de Aguas Claras es un claro síntoma de retroceso y que impide un desarrollo turístico de la región.
Quien lo creyera.. , después de tener una aerolínea propia, Aerotor, con 6 aviones que viajaban a Cúcuta, Bucaramanga y Bogotá, ahora, nos toca escuchar los informes metereológicos del Ideam , cuando dan cuenta.. el aeropuerto de Aguas Claras de Ocaña, amaneció cerrado por mal tiempo, si casi siempre permanece así por la falta de aterrizajes y decolajes de aviones o avionetas comerciales.
