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41 muertos después…
~En una revolución antiimperialista, es decir, antiestadounidense, ¿qué tanto influirá el hecho de que el gobierno de Estados Unidos les anule la visa de entrada a ese país a algunos líderes y funcionarios del gobierno revolucionario?~
Viernes, 9 de Mayo de 2014
~En una revolución antiimperialista, es decir, antiestadounidense, ¿qué tanto influirá el hecho de que el gobierno de Estados Unidos les anule la visa de entrada a ese país a algunos líderes y funcionarios del gobierno revolucionario?~ En una revolución antiimperialista, es decir, antiestadounidense, ¿qué tanto influirá el hecho de que el gobierno de Estados Unidos les anule la visa de entrada a ese país a algunos líderes y funcionarios del gobierno revolucionario?

La pregunta es a propósito del entredicho en que el gobierno de Washington dejó algunas sanciones a miembros del gobierno de Venezuela, según funcionarios de Estados Unidos, a petición de opositores del presidente Nicolás Maduro Moros.

La decisión de Washington sorprende, sin duda. Pero, más sorprende que el aplazamiento de las sanciones se deba a solicitudes de los opositores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que busca el fin inmediato de la revolución chavista.

Aún hay humo en las calles de Caracas y sangran las heridas de centenares de venezolanos lesionados durante largas semanas de disturbios en respaldo a las protestas contra la revolución y contra el presidente Maduro. Por eso, la sorpresa…

Las palabras de la secretaria adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, dejan entrever un temor, así sea leve, de Estados Unidos a las consecuencias de la aplicación de sanciones. Si ese temor tiene la viscosidad del petróleo, no hay duda de que es más que coincidencia.

“Obvio, consideramos la revocación de visas y otras sanciones económicas como el bloqueo de bienes bajo la autoridad que ya poseemos (...) y que serán útiles si no vemos movimiento sobre la mesa”, dijo Jacobson. “Una de las cosas más importantes es que sobre la mesa de diálogo aún hay elementos significativos que la oposición defiende”.

Más que posible, es probable que sancionar a los líderes venezolanos pueda llevarlos a cerrar la llave del petróleo que va a Estados Unidos, y eso, en momentos en que toda Europa puede quedarse sin el gas ruso, por razón del mismo tipo de sanciones, debe tener pensando largo a Washington, que ya sabe que es tener a la superpotencia y a sus amigos europeos sin cómo movilizarse, y a todos con la perspectiva de un verano muy caliente y sin aire acondicionado.

Ese leve titubeo de Washington lo aprovechó Caracas, que en una doble jugada golpeó a los sectores más radicales de la oposición y, al menos por unos días, recuperó las calles de Caracas que perdió desde cuando comenzaron los disturbios y los muertos en febrero.

En la primera acción, desmontó campamentos que los estudiantes afines a la oposición, detuvo a 243 personas, y según el ministro del Interior, Miguel Rodríguez, incautó de “drogas, armas, explosivos, morteros, granadas lacrimógenas, todo lo que usan a diario para enfrentar a los cuerpos de seguridad”.

En la segunda, anunció que el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, permanecerá preso tras la suspensión de su audiencia judicial preliminar por los delitos de incendio, daños, instigación para delinquir y asociación para delinquir, por sucesos ocurridos durante una protesta el 12 de febrero que terminó con tres muertos y los peores disturbios ocurridos en Venezuela en varios años.

Después de tanta violencia, de tanta sangre, tanto fuego y desorden, aún no hay claridad del futuro inmediato de Venezuela, pues tanto el gobierno como los opositores, están dedicados a lamerse las heridas, mientras Washington decide qué carta deberá jugar, no tanto para ganar, como para no perder tanto…
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